Análisis: Red Wings: Aces of the Sky

Red Wings: Ace of the Sky nos recuerda que el 28 de julio de 1914 comenzó un conflicto que acabó desencadenando uno de los sucesos más negros y dolorosos de la historia de la humanidad: La Primera Guerra Mundial. Tras una Historia llena de conflictos bélicos en los que las fuerzas terrestres y marinas fueron las protagonistas del despropósito, el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria desencadenó un conflicto en el que la humanidad, una vez más, puso un invento vanguardista al servicio de la destrucción. Hablamos de los aviones. Y Red Wings: Aces of the Sky toma este hecho de base para ofrecernos un arcade de disparos con un sabor tan nostálgico como el propio conflicto en sí.

Se nos da la posibilidad de formar parte de la Triple Alianza o de la Triple Entente, los dos bandos que combatieron en el conflicto, a través de siete capítulos por campaña en cada bando y veinticinco misiones. Encarnaremos al que para muchos es el piloto bélico más letal de la Historia, el Barón Rojo, en la Triple Alianza o entraremos en el Escuadrón Anti-Ritchthofen si preferimos participar del lado de la Triple Entente. No he notado una gran diferencia al elegir entre uno y otro; es más las historias de entrelazan y acabas viendo lo mismo pero desde una perspectiva diferente. Elijamos el bando que elijamos, siempre combatiremos en el cielo a bordo de nuestro avión, con las responsabilidades y la vigilancia que esto conlleva. Tendremos que estar pendientes de nuestro nivel de combustible, cuidar que nuestro cañón de disparo no se sobrecaliente y quede inutilizado hasta que se enfríe dejándonos vendidos, ir mirando los radares para saber la posición de nuestro enemigos y saber en cada momentos cuál es el objetivo de la misión en concreto y cumplirlo lo antes posible; la puntuación que obtengamos dependerá en gran parte de nuestra celeridad al cumplirla.

Uno de los mayores aciertos que ha introducido All in! Games es el modo para dos jugadores cooperativo. La posibilidad de compartir con una persona la experiencia, cada uno con su avión, y luchando por un objetivo común es un extra que aporta un nivel de entretenimiento mayor. Me gusta pensar que estamos hablando del pasado, de la Primera Guerra Mundial y que por este motivo se ha introducido esta posibilidad rememorando aquellos arcades noventeros donde podías compartir el juego con otro jugador para hacerlo más sencillo, más difícil, pero sobre todo más disfrutable.



En el cielo como en la tierra

La acción se desarrolla en el cielo. A los mandos de uno de los aviones que elegiremos de entre un total de ocho que iremos desbloqueando a medida que vayamos cumpliendo misiones. Y volar es tan sencillo y fácil de controlar que parece que vayamos caminando por un terreno firme. A los pocos minutos después de haber completado el tutorial de inicio, ya tendremos la medida tomada a nuestro avión y podremos ir a donde se nos requiera sin mayores problemas, con un control ligero y sencillo que nos permitirá disfrutar del cielo y estar pendientes únicamente de los objetivos marcados. Y disparar… el objetivo del juego es disparar a todo lo que sea bando contrario, ya sea para proteger nuestros globos, ya sea para debilitar al enemigo, ya sea para destruir enclaves que dificulten la llegada de suministros a nuestros adversarios.


Un control completo y lleno de posibilidades

Es tan sencillo como mover el stick izquierdo para que nuestro avión imite el movimiento. Con el stick derecho regulamos nuestra velocidad. Con ZL haremos un zoom que nos permitirá apuntar mejor a nuestros enemigos. Con ZR dispararemos, siempre vigilando que nuestro cañón no se caliente. Y luego con los botones A, B, X, Y podremos hacer un tiro de gracia precedido de una animación en viñetas que recuerda a los cómics antiguos, muy de la época del conflicto, podremos hacer un giro de ciento ochenta grados para volver al cielo de batalla y podremos llamar a nuestro aliados para que nos ayuden en el combate rompiendo las filas enemigas. El movimiento de nuestro avión es fluido, los disparos exactos y las acciones inmediatas. El ritmo no decae y la acción siempre se mantiene constante y fluida.



Como en la guerra, cada victoria suma

Una vez metidos en faena, con nuestro bando definido y elegida la misión correspondiente, cumplirla reportará lo que podemos llamar «botines de guerra«. La puntuación se medirá en estrellas, de cero a tres y dependerá sobre todo del tiempo que tardemos en completar la misión con éxito. A más estrellas, más puntos, y cuando sumemos los necesarios, más mejoras. El planteamiento es simple y antiguo si se quiere, pero para este tipo de títulos, no hay un sistema más apropiado para ir consiguiendo mejoras y desbloqueando los extras ocultos del juego.


Se ve bien y suena bien

Aprovechemos que estamos tratando de Historia para hacer un símil con la actividad académica. Recuerdo haber escuchado que un notable era un sobresaliente sin excelencia. Y al disfrutar de este título aquello que escuché ha vuelto a la memoria. Los escenarios lucen bien, las viñetas que aparece entre misiones son llamativas, las voces en inglés son contundentes y el rugido de los motores y los disparos, estremecedores. La acción ininterrumpida y la sensación de batalla constante. El juego no ofrece un momento de respiro, siempre hay algo que cumplir, algo a lo que atacar y algo que defender. Todo con la misma mecánica, de acuerdo, volar y disparar, pero estamos en guerra y las opciones de más no existen. Y todo muy bien recreado. Falta alguna escena definitiva o algún sonido extraordinario que hiciese que la piel se erizase. Esa es la excelencia que le falta al sobresaliente y esa es la esencia de un muy meritorio notable.



Hemos ganado la guerra

El mismo título dice que en la guerra no gana nadie y que se pierde todo a lo largo de las misiones. Y es una afirmación con la que servidor está muy de acuerdo. Sin embargo, subirse a nuestro avión y surcar los cielos es una victoria. Una victoria por la sensación del libertad que da el cielo, por la concentración que supone fijar a los enemigos y cumplir con los objetivos y una victoria por lo entretenido que resulta hacerlo todo a los mandos de nuestro avión. Como he dicho más arriba, alguien dijo en algún momento que los notables son sobresalientes sin la excelencia. Y la excelencia sí que no existe en la guerra. Red Wings: Aces of Sky no es un juego que se quedará contigo en el futuro, no es un juego que marca a fuego tus recuerdos, pero es un juego que se disfruta mucho en el presente, que ofrece una sensación muy fiel a la libertad de volar y la belleza de los paisajes tal y como se ven desde las alturas. Si quieres vibrar con el rugir de los motores, con la tensión de los disparos y con la belleza del cielo, súbete al avión y vente con nosotros a disfrutar de una guerra ganada de antemano en la ficción.

Hemos realizado este análisis en Nintendo Switch con un código proporcionado por Meridiem Games.

VALORACIÓN FINAL

Red wings: Aces of Sky es un muy divertido arcade de aviones que se deja jugar muy fácilmente y superpone la diversión a los detalles técnicos.

7

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