Análisis: GRIS

No estamos hablando de un juego, estamos ante una obra arte, puro arte.



GRIS se resume en una explosión de emociones y belleza en estado puro, capaces de trasladarnos a su mundo desde el primer momento hasta el final y llevándonos a un universo donde los sentimientos son los propios protagonistas. Ha conseguido ponerme la piel de punta tan solo con su prólogo y con apenas dos minutos de juego, es y será un juego muy especial.



La jugabilidad, la sencillez, esa naturalidad a la hora de manejar nuestro personaje, la belleza que desprende todo el entorno, las dinámicas de saber manejar la calma y la tempestad. Porque para aquellos que hemos tenido la gran suerte de jugarlo sabemos que GRIS funciona realmente como una canción, de hecho la banda sonora es el videojuego, es mágica y espectacular. Además juega con la pérdida del color en toda su narrativa y en la búsqueda de los colores primarios. A lo largo de este viaje encontraremos el Rojo, el Verde, el Azul y el Amarillo, todos ellos representando un estado de ánimo, y cada uno estarán acompañados de una melodía de subidas y bajadas, por lo que es imposible separar el propio arte del videojuego con su banda sonora. Ambos trabajan conjuntamente.



Es un mundo de fantasía sobrecogedor, con criaturas raras y lugares algo imposibles, un cúmulo de energía que siempre aporta una jugabilidad única, jugando con el zoom y el paralelismo, haciendo que cada movimiento y cada paso sea algo inigualable. No pretendas buscar en GRIS una dificultad, un reto, busca simplemente disfrutarlo.



En definitiva, pulsa INICIAR PARTIDA, ponte los cascos, sube el volumen y disfruta.


VALORACIÓN FINAL

Un mundo lleno de emociones, sentimientos y con un universo repleto de magia. Este videojuego se convierte en una obra de arte.

10

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