Análisis: Fire Ungh’s Quest

Fire Ungh’s Quest es un Point & Click con un estilo cartoon que visualmente se presenta con un atractivo indiscutible. Este videojuego desarrollado por Daelic Entertainment se remonta a la Edad de Piedra, una era poco explorada por este tipo de juegos, y que encaja muy bien con su estilo gráfico, el cual es simpático por demás.

En este videojuego encarnaremos a Ungh, un hombre de la pre-historia que fue desterrado de su tribu por fallar en su deber: cuidar la llama del pueblo. Es así que, tras apagarse el fuego, Ungh es condenado al exilio y, para complacer a su tribu y volver a ser aceptado, decide emprender un viaje en busca de una gran llama, sorteando todo tipo de obstáculos y atrapando unas especies de luciérnagas mágicas que abren portales para llegar a nuevos escenarios. Ni hace falta mencionar lo importante que era para los hombres primitivos el fuego, siendo un recurso sumamente útil en su época, y que muchas veces transportaban en antorchas a las cuales eran capaces de proteger con su vida.


Fire Ungh's Quest

Allí empieza esta aventura gráfica, respecto a la cual debemos decir, como punto de partida y a favor del videojuego, que no necesita diálogos ni animaciones cinemáticas para contarnos su historia. Sus creadores han logrado hacernos comprender hacia dónde va el rollo sin utilizar una sola palabra, solamente con imágenes. Volviendo al eje central, nuestro homo-erectus, Ungh, deberá viajar por los distintos niveles para subsanar su error. Pero, para hacerlo, habrá que resolver todo tipo de acertijos, algunos ingeniosos (los puzzles musicales fueron los más interesantes), algunos repetitivos (que, por suerte, no llegan a tornarse tediosos), y unos cuantos que parecían ser de relleno. Pero, a fin de cuentas, siempre son simples y fáciles de comprender, por lo que con un poco de agudeza estamos en condiciones de completarlos todos sin trabarnos en casi ningún momento.

El estilo cartoon mencionado en el primer párrafo, y su pronunciada paleta de colores que le dan un apartado visual distintivo es quizás su punto más fuerte. La música acompaña bien la jugabilildad: las melodías son simples, pero agradables, y por alguna razón nos remiten a la pre-historia y ayudan a que en los momentos más insípidos y repetitivos del juego la experiencia no se torne nunca frustrante.

Pero el juego tiene varios puntos débiles. Primero, hay que hablar de su corta duración: tres horas sobran para terminar el juego, el cual resulta exageradamente corto. Lo bueno es que su Postgame, que consiste en recolectar las monedas desperdigadas por los niveles, nos obligará a re-jugar la mayoría de ellos (es poco probable que alguien encuentre todas las monedas al primer intento, sobre todo considerando que a partir del cuarto escenario están bastante bien escondidas). Nuestra recompensa por encontrarlas será desbloquear imágenes de una galería de arte en la que puede observarse el proceso de creación de Fire Ungh’s Quest.


Fire Ungh's Quest

Otro elemento que no termina de convencer en el juego es la sensación de relleno, mencionada con anterioridad, que dejan algunos acertijos. Algunos niveles son entretenidos y más que disfrutables. Pero otros se tornan repetitivos, con ideas poco elocuentes y puzzles que parecen puestos allí de manera azarosa para estirar un poco la duración del juego.

Y el último detalle a criticar, y quizás el más molesto de todos, es que es realmente imposible jugar al juego en el modo dock de Nintendo Switch. Es toda una odisea lograr hacer que la sensibilidad programada para el movimiento de nuestros joy-cons (no se puede jugar con un control externo, y solo se puede usar un joy-con) nos dirija el cursor hacia donde queremos clickear. Es por eso que, luego de perder media hora en el primer nivel sin poder avanzar prácticamente nada (cuando veinte minutos bastan para cada escenario), noté que la única forma sensata de proseguir y de disfrutar la experiencia es en modo portátil, donde por suerte (o, más bien, por el buen trabajo de sus creadores) el juego no parece sufrir en cuanto a la resolución gráfica, y el táctil ayuda muchísimo a continuar avanzando.

Ojo, esos tres aspectos negativos no significan que el juego sea malo. De hecho, no lo es. Pero tampoco es un juego destacable. Cumple su función, que es la de tenernos prendidos a la consola resolviendo acertijos. Son pocos los niveles que quitan las ganas de jugar, ya que casi siempre el juego te llama a querer terminarlo en el momento (seguramente porque lo rápido que sucede cada escenario es una invitación a acabarlo de un saque).


Fire Ungh's Quest
Fire Ungh's Quest

En conclusión, Fire Ungh’s Quest es una aventura gráfica que se destaca por lo atractivo de su estilo cartoon, muy simpático y colorido, pero que salvo la creatividad de algunos puzzles no tiene mucho para ofrecer, por lo que termina termina sintiéndose como algo insípido e inacabado, aunque disfrutable a fin de cuentas.

Hemos realizado este análisis en Nintendo Switch con un código proporcionado por Daelic Entertainment.

VALORACIÓN FINAL

Fire Ungh’s Quest es un point & click con un estilo cartoon y una paleta de colores muy pronunciada, lo que lo vuelve visualmente atractivo. Sus acertijos son simples y fáciles de comprender, lo que suele ser un punto a favor, pero en este caso su exceso de simpleza, sumado a su corta duración, hacen que no tenga mucho más que unos pocos niveles y unos cuantos puzzles para ofrecer.

6.5

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