Análisis: Shattered – Tale of the Forgotten King

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Actualmente hay una gran ambición, no solamente en hacer videojuegos en 3D con grandes mapeados y una profundidad de paisaje, sino también en utilizar los recursos soulslike. Eso mismo ha ocurrido con Shattered – Tale of the Forgotten King, un nuevo videojuego independiente que en realidad no es tan nuevo. Fue anunciado como un proyecto indie en el E3 del 2016, más tarde se inició en Kickstarter y posteriormente tuvo su fase de acceso anticipado de casi dos años en Steam. Tras 10 años de desarrollo, el pasado 17 de febrero se lanzaba para PC como una versión finalizada con todo su contenido “más que listo” para disfrutar. El estudio francés Redlock ha sido el responsable de traer al mundo esta historia tan fantasmal y en diseñar un mundo en 3D, y en ocasiones 2.5D, basado claramente en Dark Souls y similares. Sin embargo, el trayecto de tu experiencia en este videojuego puede verse afectada por ciertos detalles sin pulir y algunos problemas que evidentemente se aprecian.

El mundo de Limbo tal y como era se ha destruido con la desaparición del Rey. Como vagabundo de estas tierras abandonadas, depende de ti reconstruir los fragmentos de la realidad y volver sobre la caída de la civilización a través del combate basado en habilidades, plataformas innovadoras de mundo abierto y los testimonios de los supervivientes, algunos más dignos de confianza que otros. Hypnos, que es el lugar dónde estamos, tiene muchos secretos, algunos nos ayudarán en nuestro camino y otros nos iluminarán para que logremos saber quiénes somos. Es cierto que el hecho de estar únicamente traducido al inglés, puede que ciertas partes de la historia y/o habilidades no se logren entender, ya que a veces es complicado entender el contexto.


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Con respecto a su jugabilidad, el juego intenta ofrecer una progresión constante, ya sea a través del combate o de la exploración, introduciéndonos en unas zonas que conducen a otras. Cada mapa está conectado y es cierto que en ocasiones nos reproduce un mundo abierto, con caminos escondidos y pequeños atajos que conectan con otras partes del camino, pero a veces este mundo se siente vacío y algunos de los atajos o caminos que descubres dan lugar a un callejón sin salida. Shattered utiliza determinados recursos Soulslike como son los altares y el área de descanso. En esta ocasión llamaremos a los altares ‘pozos’ y su función será la de guardar nuestra partida, ser nuestro punto de control en caso de ser eliminados y recargar todas nuestras habilidades, aunque también provoque que reaparezcan los enemigos.

Por otro lado, tenemos el área de descanso. Aquí se denomina ‘El Corazón de Limbo’ y será nuestra base para construir a un personaje mucho más fuerte. Este lugar se siente interesante, además de ofrecernos diferentes características y funciones también nos encontraremos muchas más cosas y razones para volver en otros momentos, ya que incluso tendremos misiones secundarias que nos permitan interactuar con los NPC y aprender nuevos fragmentos de la historia.



Anteriormente os hablábamos sobre su mundo y los mapas enlazados, pues bien, desde esta área podremos viajar a los puntos ya encontrados de cada zona, llegando directamente a un área determinada y continuando desde ahí. Sin embargo, el elemento más importante para nosotros serán las almas o también conocidas como esencias que conseguiremos al eliminar a los enemigos. Con ellas podremos subir las estadísticas (vitalidad, aguante, fuerza, misticismo y conocimiento), de esta manera subiremos nivel. También podremos crear nuevos objetos o potenciarlos, cómo será mejorar el número y la eficacia de nuestro catalizador que funciona como elemento curativo recargable, e incluso forjar armas más potentes. Lo curioso de estas esencias es que cuando nos eliminen se perderán, pero si nos volvemos a enfrentar al mismo enemigo y esta vez lo logramos matar, nos soltará todas las esencias perdidas.



Con respecto a los combates, estos se hacen interesantes las dos primeras horas, después los enemigos son completamente iguales, con una IA algo torpe y estática que avanza para matarnos cuando nosotros ya no estamos o decide suicidarse sin ningún sentido. La barra de resistencia será una de las cualidades más importantes a tener en cuenta dentro del combate, y es que está se acabará tan rápido como creas. Seguido a esto, dentro de una batalla no existe un bloqueo como tal, si no aquel bloqueo que nos ayuda a contraatacar justo en el momento del ataque del adversario, la cuestión es que en ocasiones el hecho de intentar hacer un combo o una estrategia, generalmente provocará que seamos golpeados por los enemigos. En el combate se ha echado de menos la necesidad de usar más las habilidades que nos facilitan, una mayor variedad de armas, incluso un arma a distancia para aquellos enemigos que están por encima nuestra y cogen ventaja.

Aun así, presenta unos jefes extremadamente difíciles para lo que realmente vamos preparados, pero se agradece ya que proporciona más energía y diversión a los combates. Lo que si nos ofrece es algunos ataques más estratégicos como saltar y golpear desde arriba, o un ataque sigiloso por la espalda, además de poder esquivar de manera muy rápida. Pero esto anterior no ayuda a que sean interesantes o al menos atractivos porque no llegan a fluir y al final se convierte en un factor sin pulir. Tampoco hay enfoques más creativos o personales como ocurre con los combos y las posturas en Nioh 2.



En el apartado visual, Shattered – Tale of the Forgotten King es bastante brillante y atrae mucho visualmente gracias al desbastado mundo que ha creado y su longitud de visión tan sólida, además del toque futurista que crea. Convence mucho con su estética, mientras aprendemos a desenvolvernos en todo el ambiente que nos rodea, podremos ver reforzado un diseño artístico realizado por Unreal Engine, con texturas muy suaves y con la variación de jugar entre 3D y 2.5D, aunque en ocasiones este cambio de cámara no consigue convencer mucho para este género. Su concepto puede que nos recuerde a otro juego como el Ashen. Con respecto a la música esta es perfecta para el juego y la ambientación que otorga se complementa con la soledad y la desolación, aun así, la música no estará en todo el momento y será más protagonista el sonido. El sonido del caminar de un enemigo, de cómo desenvaina, de los disparos o incluso de cuando nos ataca, aunque a veces no se aprecia del todo.

Sin embargo, un problema muy tedioso con el que he tenido que lidiar ha sido la resolución y los problemas con los FPS. Mientras que mi pantalla es una 4K UHD, me ha sido imposible que tanto la resolución 4K como la 2K apareciese entre las opciones, salvo que pasase el juego al monitor secundario dónde me dejaba cambiarlo a 1980×1080 y de ahí a pantalla con ventana pasarlo nuevamente al monitor principal. Si de esta manera se solucionaba, al volver a iniciar el juego, daba el mismo error e incluso el juego iba ralentizado por los FPS y una mala optimización. 



En conclusión, Shattered – Tale of the Forgotten King me ha llegado a convencer por su estilo visual y sobre todo por su presentación atmosférica, pero la experiencia queda colgada de un hilo cuando otros factores no hacen su función correctamente. El combate se convierte en un baile aburrido de toma y dale, en el que no hay mayor emoción, además de que presenta enemigos muy parecidos con una IA poco sólida. Necesita pulir diferentes aspectos como también ocurre con la resolución y las mecánicas pocos fiables. Sin embargo, los elementos importantes cómo los puntos de control o nuestra área de descanso, están muy bien habilitados, otorgándonos una progresión de nuestro guerrero. En cualquier caso, mis más de 20 horas con él me entretuvieron para bien y me parece que tiene un buen futuro si se modifican algunos aspectos y lo traducen al español.

Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Player Two.

VALORACIÓN FINAL

Con su gran diseño y su atmósfera, Shattered ejerce una gran atracción inicial. Sin embargo, algunos aspectos como los combates, la resolución y los enemigos necesitan pulirse, aunque el resultado final consiga ser un buen juego.

6.8


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