Análisis: The Falconeer

¿Es un avión? ¿Es Superman? ¡No! Es un pájaro y concretamente un halcón. Desarrollado únicamente por una sola persona, Tomas Salas, y editado por la empresa Wired Productions, nos traen un juego de combate aéreo y mundo abierto llamado The Falconeer. Nos harán recorrer nuestro mundo montados en el lomo de un raptor legendario que se enfrentará a multitud de enemigos fantásticos, con una historia de un conflicto, rodeados de un inmenso océano y con diferentes detalles que intentarán implementar una jugabilidad mucho más atractiva. Comenzaremos un viaje de lo más placentero, surcando las profundas aguas del mar, introduciéndonos en las corrientes de aire y enfrentándonos a aquellos enemigos que se pongan en medio de nuestro camino.



En The Falconeer descubriremos los secretos perdidos en el mar mientras nos unimos o nos enfrentamos a diferentes facciones y clanes repartidos por el mundo de Great Ursee. En Ursee gobiernan las casas imperiales. La Orden de Mancer investiga, mantiene y controla la tecnología. ¿Y la gente de a pie? Ellos se encargan del trabajo común, pescan en Ursee, comercian entre los asentamientos y básicamente sufren el delicado equilibrio de poder entre el Imperio y la Orden de Mancer. Poca gente es consciente del peligro que acecha este mundo, y es que esta área de Ursee está plagada de piratas y criminales, que buscan un hogar lo suficientemente alejado de la ley imperial como para hacer lo que les plazca.

En este videojuego de exploración a mundo abierto, con toques RPG y frenéticas batallas aéreas, nos tendremos que centrar en las cualidades que tenemos como arponero, para mentalizarnos de conseguir la victoria en esta guerra mejorando en cada batalla, completando misiones, descubriendo secretos o usando pociones, o más conocidas como mutágenos. El eje central de todo será el control y la jugabilidad que nos otorga este noble halcón gigante, el único medio que disponemos para movernos entre las islas. Nuestro halcón tendrá dos barras principales: la barra de la vida y la barra de la resistencia. Mientras que la vida será fundamental no perderla para no morir y se irá recuperar automáticamente, la resistencia podrá variar según utilicemos nuestra táctica para continuar las misiones y se recuperará con un poco más de esfuerzo.



Usaremos la energía y el calor del océano para lanzarnos en picado, esquivar, girar, escabullirnos y sacar toda la ventaja posible, pero la resistencia se agotará con nada que hagamos. Por ejemplo, tendremos la “obligación” de bucear para recuperar la resistencia y así poder seguir acelerando y realizando giros, salvo que no queramos jugar a las montañas rusas en plena batalla. Por otro lado, tenemos también la facilidad que nos otorga este mundo de poder utilizar las corrientes de aire para recuperar esta energía, aunque nos subirán tanto hacia las nubes que recuperar el control será toda una apocalipsis.



Antes de introducirme en los combates y en los enemigos y ya que estamos ante los controles y la jugabilidad, cabe destacar la gran imprecisión que tiene tanto el manejo del halcón como el de la cámara. Teniendo en cuenta que el juego esta optimizado para mando, el uso de teclado y ratón, para aquellos que estamos acostumbrados, se convierte en un alivio y a la vez en un reto que sin duda se hace bastante aburrido. Ha habido ocasiones que sentía tal mareo a la hora de controlar mi personaje, que no llegaba a comprender ni mi punto de partida ni hacia dónde tenía que ir.



El juego presenta un sistema de capítulos con diferentes campañas e historias que inundan el mundo de Great Ursee. En cada una de las campañas nos darán la posibilidad de elegir un nuevo personaje junto con su corsario, el cual nos facilitará información de sus puntos de talento: destreza, agilidad, energía…entre otros. La campaña se resumirá en una serie de misiones monótonas y repetitivas que se resumen en: escoltar barcos mientras matamos, matar de nuevo o explorar algunas zonas, pero matando. Matar, matar y matar, así serán nuestras misiones en salvar este mundo e intentar salvarnos a nosotros mismos, porque sin darnos cuenta, los combates podrán llegarse a convertir en un desafío tremendamente difícil, en el que nuestro halcón no será capaz de continuar.  Un detalle que hace que sea así el juego es la falta de puntos de control y que sería algo muy necesario para guardar nuestro progreso dentro de una misión y no tener que repetir desde el principio en caso de morir.



Nuestra munición se podrá recuperar con las tormentas, ya que cuando nos acercamos a las nubes, los rayos nos subirán los tanques de munición y podremos continuar nuestra trayectoria en acabar con cada enemigo. Hay que tener en cuenta que en The Falconeer no disparas en línea recta, sino que tendremos que predecir de antemano la trayectoria de las balas en relación con cada movimiento del pájaro y su objetivo. Sin embargo, aparentemente puede parecer algo complicado, pero a la larga nos podremos familiarizar con todos estos controles y llegar a acertar a la primera, eso sí, con mucha práctica. Con cada misión que completemos nos otorgarán puntos de experiencia, tanto para subir de nivel como para poder comprar al mercader mejoras, armas y mutágenos. Totalmente necesario si lo que queremos es no morir continuamente.



Su estilo visual es sin duda único y espectacular, si al igual que con los controles no es nada llamativo y pierde esencia, con los gráficos es todo lo contrario, de hecho querrás usar su modo fotografía en todo momento. A pesar de que el mundo que nos rodea está casi vacío, rodeado de agua por todos lados y con alguna que otra isla donde posarnos, su apartado gráfico es exquisito y Tomas Sala ha sabido hacer hincapié en este aspecto, además de la optimización tan buena que tiene. Presenta un arte limpio y agradable a la vista, con escenarios espectaculares y con una paleta de colores perfecta para el mundo que quiere describir. El apartado sonoro permite adentrarnos en este mundo con una música épica de combate, pero con una narración en la que termina siendo aburrida y sin necesidad de prestarla mucha atención.



En conclusión, The Falconeer es un videojuego que no podemos olvidarnos que está realizado por una única persona, por lo que hay apartados y contenido que falta pulir bastante. Su control tan inestable e impreciso ha provocado que la experiencia pueda que no llegue a ser del todo buena, junto con algún bug que me he encontrado como estar atrapada en texturas o que el objeto no aparezca dónde te señala la misión, cosas que se solucionan reiniciando la misión de nuevo. El apartado de campaña termina siendo algo aburrido por su repetición y por la poca innovación que otorga, pero gracias a su apartado gráfico y a la peculiaridad de manejar un halcón se convierte en una experiencia que merece de nuestra atención.

VALORACIÓN FINAL

Podremos manejar un legendario halcón y adentrarnos en un mundo abierto con toques RPG mientras nos invaden diferentes enemigos. Con un control algo inestable, no dejes pasar la oportunidad de adentrarte en este mundo con unos gráficos casi impecables.

6.8

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