MIO: Memories in Orbit nace dentro de un aluvión de títulos en el metroidvania. No es de extrañar, llevamos desde el 2017, tras la salida de Hollow Knight por estas fechas (se publicó en febrero), recibiendo ingentes cantidades de metroidvanias tratando de emular el éxito que tuvo nuestro caballero sin nombre. Y algunos lo consiguieron, otros revivieron y luego… luego vino Silksong. Y podríamos pensar que aquí termina el cuento, donde empezó todo, como siempre pasa en las historias que siguen a rajatabla el viaje del héroe. Pero vino Constance justo después y consiguió maravillarme. Mentiría si dijera que me gustó más, pero también si dijera que me gustó menos: fue diferente. Y ahora, en enero, ha llegado a nuestras pantallas MIO: Memories in Orbit, para asentarse como un título cuya lírica escondida entre sus físicas nos hace querer disfrutar un poco más.
MIO: Memories in Orbit es el segundo título de Douze Dixièmes, un estudio francés (últimamente lo están petando) que debutó en 2020 con Shady Part of Me, un videojuego más enfocado hacia los puzles pero en el que se puede ver, en parte, el estilo artístico emergiendo que nos ha podido enamorar en este metroidvania. Cuando veo imágenes de este primer videojuego puedo notar las mismas manchitas de pintura que me han hecho disfrutar tanto de MIO.
MIO es, como ya he dejado caer unas quinientas veces, un metroidvania en el que nos pondremos en la piel de un robot que despierta en una nave a punto de morir, quién sabe si como último mecanismo de defensa, con la intención de salvarla del olvido más absoluto y devolverle la luz (casi que literal y metafóricamente).
Contenido
MIO: Memories in Orbit tiene un arte de otro mundo
A nivel artístico estamos ante un videojuego precioso. MIO: Memories in Orbit presenta un estilo de dibujo que nos puede recordar a Arcane, con ese punto donde parece que se puede tocar la pintura. Además, al tener MIO, nuestra protagonista, luz propia, veremos más de una vez como nuestro caminar despierta un juego de luces que tiñe de un leve amarillo el escenario.

Porque hablando del escenario, estamos dentro de una nave a punto de morir y convertirse en un trozo de chatarra que vagará eternamente por el espacio, y eso podría llevarnos a recovecos de metal, túneles, mucho tornillo y engranaje y… por supuesto que hay de eso en este título. Pero también veremos zonas cubiertas de verde, zonas heladas y ciudades perdidas que parecen sacadas de un sueño gracias a la delicadeza de la dirección artística.
Y para habitar estos lugares tendremos infinidad de seres mecánicos. Algunos que se han vuelto violentos, otros que no. Algunos cuyo acero se muestra desnudo y otros envueltos en telas. Jamás pensé que me parecerían tan bonitos unos robots, pero cómo no pensarlo con MIO.

Desde que entramos al menú y disfrutamos de los primeros minutos de este título podemos observar que su banda sonora es excelente. Algunos temas con voces, y otros que son tan buenos per sé que ni siquiera las necesitan. Me parece curioso cómo desde la salida de Clair Obscur: Expedition 33 los estudios se toman mucho más en serio sus bandas sonoras o, cómo, simplemente y de forma casual, su calidad ha aumentado de forma notable (que no es que antes no hubiera buenas bandas sonoras en el indie, pero ahora son como muy abundantes).
A nivel sonoro tenemos un juego correcto que consigue satisfacernos con el sonido del al golpear al enemigo o el deslizar de las patitas de MIO por el hielo. Funciona y da gustito, que es todo lo que se puede pedir en un metroidvania.
Otro metroidvania, pero qué gusto
A nivel jugable estamos ante un metroidvania en toda regla, aquí hay poco que podamos alumbrar aunque sí tenemos mucho donde rascar: combate, movimiento, habilidades, backtracking… ¿Vamos?
El combate funciona muy bien. Al comienzo del título solo podremos golpear en un combo de tres cuyo tercer ataque es algo más lento. No obstante, tenemos la posibilidad de hacer combate aéreo desde el principio gracias a que al atacar podemos saltar de nuevo. Además, poco a poco conseguiremos habilidades que no solo servirán para el plataformeo, sino también para hacer posible un combate más dinámico y satisfactorio.

El movimiento de MIO: Memories in Orbit es muy, pero que muy satisfactorio. Tanto durante el combate (especialmente tras conseguir el gancho), como en el propio plataformeo donde tendremos que saltar. Quiero resaltar lo bien que se sienten las físicas, especialmente al ir sobre hielo. Qué gusto, de verdad. Por supuesto, a lo largo de la aventura iremos desbloqueando habilidades como el gancho que he mencionado. Pero… ¿sabéis qué no vamos a desbloquear? El doble salto. Y no porque no haya, sino porque viene desbloqueado desde el principio. Qué maravilla.

Podremos mejorar a MIO y aumentar su vida o su capacidad de llevar datos. Esto lo conseguiremos encontrando piezas, comprándolas por nácar (que viene a ser la moneda de este videojuego) o usando modificadores que hayas encontrado o comprado previamente. Estos modificadores ocupan una memoria, y es limitada, así que tendrás que elegir qué prefieres usar y qué no.
El mapa es claro, aunque tardaremos un poco en conseguirlo (no más de hora y media), y veremos un diseño de niveles bastante bueno y enrevesado, con zonas muy bien separadas pero a la vez muchos atajos que nacen de forma orgánica gracias a la situación que se vive en que la nave está estropeada. Sinceramente, diez de diez.
La narrativa de MIO: Memories in Orbit
A nivel narrativo vemos un mundo que se cae a pedazos cuyo pegamento somos nosotros. Acompañaremos a MIO a lo largo de sus aventuras para reparar la nave y despertar a la Sangre, la Mano, el Ojo, el Aliento y la Columna Vertebral, así como ayudar a distintos habitantes de la nave.

Descubriremos más de esta gran nave gracias a notas, documentos y objetos que encontremos a lo largo de nuestra aventura, por lo que la narrativa está servida de textos preciosos, con poemas bastante bien escritos, incluso.
En definitiva, MIO: Memories in Orbit es el nuevo gran metroidvania. Amé Silksong, disfruté Constance y he vuelto al género por todo lo alto gracias a este título. Y compararlo con estos es una clara señal de que este juego vale muchísimo la pena. ¡Recomendadísimo!
Este análisis se ha realizado en PC gracias a una clave proporcionada por Focus Entertainment




