Button City

Análisis: Button City

¿Alguna vez fueron “el niño nuevo” en algún lugar? Ya sea en un colegio, en un camping, o, en lo que a este juego concierne, en una ciudad. Desde ahí parte la trama de Button City, una aventura narrativa que llega a nosotros para darnos una lección sobre el significado de la amistad. Desarrollado por Subliminal en asociación con Wings, este juego nos pone en la piel de Hinojo, un tímido zorro que descubre el valor de la amistad compartiendo el rato con sus nuevos amigos en el arcade. ¿Les suena eso? Casi una autobiografía de muchos de nosotros.

Button City comienza cuando la madre de nuestro protagonista nos manda a hacer unas compras y nos insiste con que salgamos de la casa. Es que a Hinojo le gustan mucho los videojuegos, además de que le cuesta socializar y adaptarse a un entorno nuevo, lo que deriva en una combinación que hizo que encerrarse todo el verano en el cuarto a jugar sea una opción verdaderamente seductora. Pero allí vamos a la calle a hacer unos mandados y, por accidente (o más bien por orejas largas), terminamos descubriendo que en la ciudad hay un lugar llamado Button City, un arcade en el que se conglomeran los niños y las niñas del barrio a jugar todo tipo de juegos.


Button City

Gráficamente hablando, este juego recuerda mucho a Animal Crossing, ya sea por sus diseños, como por su musicalización y sus diálogos. Sí, quizás debí mencionar esto antes: los personajes son animales antropomórficos que hablan. Ahora la referencia a la exitosa saga de Nintendo está más clara que nunca, y es una obviedad que su target apunta a un público infantil.

De sus mecánicas no hay mucho para mencionar. El juego nos hace dirigir constantemente del punto A al B e interactuar con objetos y personajes para ir cumpliendo misiones, tomar decisiones a la hora de elegir qué responder en una conversación, y cada tanto resolver algún que otro puzzle. Alguna que otra misión es divertida, aunque hay algunas (especialmente las secundarias) que se vuelven demasiado repetitivas. Sí es cierto que en los minijuegos podemos ampliar nuestra posibilidad de acción, ya sea conduciendo un vehículo, utilizando un gobabot, cortando limones o bailando, pero ya hablaré de eso. Por lo pronto, nuestro accionar se limita a caminar e interactuar. Para trasladarnos entre las distintas zonas podemos hacer uso del zoom, una herramienta que nos permite transportarnos automáticamente.


Button City

Entre los distintos minijuegos del arcade encontramos rEVolución Racer, un juego de carreras de autos en el que aumentaremos la barra de turbo al derrapar; Prisma Beats, un arcade de baile que… ¡no anda! (por favor, desarrolladores: si leen esto, arréglenlo que de verdad quiero probarlo); y, el plato principal, Gobabots. De hecho, toda la historia gira en torno a este último juego, ya que nuestra aventura iniciará al sumarnos a un equipo y competir en pos de ganar un torneo y quedarnos con el Gobabot dorado. En este minijuego de arcade combatiremos cuatro versus cuatro jugadores utilizando unos robots que deben llevar gobabayas a una licuadora gigante para hacer un batido, y el equipo que más bayas lleva será el vencedor.

Ahora bien, la historia de este juego se centra justamente en dicho arcade: un gato empresario de una megacorporación, el Señor Pimienta, está decidido a comprar Button City. No solo desea comprar el arcade, sino que a toda la ciudad en su conjunto, y el arcade es el último eslabón en su deseo de modernizarla para terminar transformándola en un sitio bajo su dominio. Hinojo y sus amigos intentarán detener los planos de este gato empresario, pero… son niños. Viviremos esta aventura desde la inocencia de unos niños que no quieren que el lugar que unió su amistad sea derribado. Es que todos fuimos, en a lgún momento de nuestra fugaz existencia, unos niñatos que miramos al mundo con ternura, nos enojamos por cosas sin sentido y nos embroncamos cuando algo no salía como lo planeábamos. Es por eso que este juego, desde lo argumental, toca a nuestro niño interior y nos hace retroceder en el tiempo. Sí: el juego deja un mensaje. El juego enseña sobre la amistad, sobre la empatía, sobre la comunidad, sobre la inclusión social, sobre la frustración… y, permítanme que lo diga, un juego que deja una enseñanza de este calibre es un juego que quiero que el día de mañana sea disfrutado por mi hijo cuando crezca.


Button City

Button City

La duración del juego consiste en algo más de 5 horas, aunque la podemos extender si realizamos todo tipo de misiones secundarias (abundan, sobre todo, aquellas que implican competir en el arcade con NPC que no tienen peso en la historia principal). Es una duración aceptable, aunque la mayoría de la misma se diluye en diálogos y cinématicas, y rara vez nos encontramos resolviendo algún que otro puzzle.

Seguramente Button City no destaque por la diversión de sus minijuegos (aunque, nobleza obliga, debo decir que son entretenidos), sino que lo hace por sus diálogos, sus gráficos simpáticos y su historia que nos hace empatizar pronto con los protagonistas y nos une a ellos en el deseo de querer salvar el arcade. En ese sentido, como buena aventura narrativa, el juego cumple su papel.


Button City

Button City

En conclusión, Button City es una aventura narrativa que nos atrapa desde los mensajes que intenta dejarle al jugador en su viaje por este colorido mundo de animales que hablan y que, a fin de cuentas, terminan siendo un reflejo del niño que alguna vez nosotros fuimos.

Hemos realizado este análisis en Nintendo Switch con un código proporcionado por Wings.

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