Cairn, el simulador de escalada desarrollado por el estudio francés The Game Bakers, ya se encuentra disponible para PC y PlayStation 5.
En ErrekGamer ya hemos podido disfrutar de su original propuesta. Si queréis saber qué nos ha parecido, tan solo tenéis que seguir leyendo, pero ya os adelantamos que nos ha sorprendido en varios aspectos. Antes, podéis disfrutar de su tráiler de lanzamiento.
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Cairn: Aava y el monte Kami
En Cairn tomamos el papel de Aava, una experimentada y reputada escaladora que decide afrontar el desafío definitivo, escalar el monte Kami. Una cumbre que muchos han intentado coronar antes, pero donde todos han obtenido el mismo resultado: el fracaso.
Lo que comienza como un reto físico en el rocódromo del tutorial, pronto se revela como una narrativa que poco a poco se va desvelando ante nosotros. A lo largo de la aventura, el Cairn nos permite conocer más sobre las circunstancias personales y emocionales de la protagonista.

Tengo que admitir que mi conexión con Aava no fue inmediata. En los primeros instantes me parecía una persona insípida y tremendamente egoísta. Sin embargo, algo cambiaba a medida que ascendíamos el monte Kami. No sé realmente el motivo exacto, tal vez el compartir la soledad en la montaña, su sufrimiento físico o vivir su viaje de autodescubrimiento, pero comencé a empatizar con ella. Tal vez la mejor forma de definirlo es que su lucha externa física se torna un espejo de su lucha interna contra sus miedos y pensamientos.
Un desafío, no un paseo por el monte
Si necesitase una palabra para definir Cairn, sería sin duda «viaje». Pero no un viaje meramente contemplativo, sino que en muchas ocasiones supone un gran desafío.
Tened claro que en el juego, en casi todo momento, estaríes colgados de alguna pared del monte Kami. No es un juego que perdone errores, varias de estas secciones me han hecho sufrir tremendamente, pero del mismo modo, resulta tremendamente satisfactorio alcanzar una nueva meta. La tensión es máxima cuando sientes que estás a punto de desfallecer por la falta de resistencia y, tremendamente apurado, buscas clavar un pitón en la roca para asegurar una posible caída.

Esta mecánica de seguridad, no sirve únicamente para garantizar la integridad física de la protagonista, también para salvar los metros ganados a la montaña, algo que os aseguro que no resulta baladí. No os va a hacer gracia sufrir una caída y descender de golpe, en el mejor de los casos, unos cuantas decenas de metros que tendréis que volver a escalar. No olvidéis que la montaña no perdona.
En cualquier caso, en Cairn se puede escoger entre tres niveles de dificultad:
- Explorador: un desafío más ligero, recomendado para jugadores que busquen una experiencia de corte narrativo.
- Alpinista: un desafío equilibrado, la dificultad recomendada por los desarrolladores para descubrir Cairn.
- Solo integral: un desafío peligroso e implacable. Recomendado para jugadores que ya han completado el ascenso alguna vez, dado que la muerte es permanente.
A los niveles de dificultad se les suma un aspecto que contribuye, sin duda, a aumentar significativamente la rejugabilidad del juego: la posibilidad de escoger diferentes rutas en nuestro ascenso. Si bien es cierto que en los primeros instantes de la aventura el juego nos marca diversas rutas con sus correspondientes niveles de dificultad, a medida que avanzamos, debemos ser nosotros quienes decidamos la pared concreta a escalar, guiándonos exclusivamente por nuestra intuición tras analizar visualmente la superficie.
Control total en la pared
Tal y como hemos dicho al comienzo, Cairn se define como simulador de escalada puro. Esto se refleja desde el primer momento en su sistema de control.
Durante la escalada, Aava está a merced de nuestro mando: controlamos cada una de sus extremidades de forma individual, decidiendo dónde colocarlas durante el ascenso. Si bien es cierto que el juego escoge por defecto qué brazo o pierna movemos en cada momento, tenemos la opción de seleccionar manualmente cualquiera de ellas. Es una posibilidad que, con el transcurso de la aventura, aprendí a valorar, ya que en muchas ocasiones hacía más segura la travesía.

Para facilitar las cosas, Aava nos echa una mano, si le indicamos que coloque la extremidad cerca de un saliente o una grieta, automáticamente hará la animación necesaría para aprovecharla. Es cierto que en mi partida me he topado con animaciones un tranto extrañas o clipping, un fallo gráfico en el que en ocasiones algún brazo o pierna de la protagonista «atraviesa» la montaña. Aun así, la sensación resulta muy meritoria y satisfactoria en todo momento.
Luchando contra los elementos
Asimismo, tendremos que enfrentarnos a factores externos como el viento, el frío, la niebla, la nieve e incluso la oscuridad de la noche si no alcanzamos a tiempo una zona donde desplegar nuestro vivac. A esto se le suman otros peligros que prefiero no desvelar para no estropearos la sensación de descubrimiento.

Una vez acampados, podemos reorganizar nuestra mochila, vendarnos las heridas de los dedos (sí, incluso este detalle está representado en el juego), cocinar en un pequeño hornillo de gas, reparar los pitones autorroscantes torcidos y, por supuesto, dormir. En definitiva, la mecánica jugable de Cairn es toda una experiencia de supervivencia.

Un aspecto que resulta tremendamente satisfactorio es la sensación de progreso y mejora; no de Aava, sino del jugador. Os puedo garantizar que no tendréis la misma seguridad durante vuestras primeras horas de juego que cuando os aproximéis a la cima. En Cairn es el jugador el que mejora y domina las mecánicas, no la protagonista.
Arte a miles de metros de altura
En Cairn llegar a la cima es el objetivo, pero vale la pena disfrutar del viaje, ya que el sufrimiento que compartimos junto a la protagonista en cada metro ascendido se ve compensado, con creces, por las bellas postales que nos regala el juego gracias a su apartado artístico.
The Game Bakers ha optado y, a la vista de los resultados, ha acertado, por alejarse de cualquier atisbo de fotorrealismo para apostar por una estética más próxima al cómic, logrando un acabado magnífico gracias a la elección de la paleta de colores y al juego con la iluminación.

Las vistas son, simplemente, espectaculares. A medida que ascendemos, Cairn logra transmitirnos la inmensidad del monte Kami y lo insignificante que es nuestra protagonista frente a la naturaleza. En más de una ocasión me he detenido a admirar un amanecer, un anochecer, una tormenta visible a los lejos o una espectacular aurora boreal. Todo acompañado por un trabajo cromático que hace de cada vista una pequeña obra de arte.

A esto se le suma el sonido. Melodías que comienzan en el momento exacto para formar una sinergia perfecta con lo que vemos en la montaña. También hay momentos de silencio en el que los efectos sonoros son los únicos protagonistas: escuchar el sufrimiento en forma de respiración agitada de Aava o el sonido del pitón clavándose en la roca. En definitiva, el apartado audiovisual de Cairn es un espectáculo y esto contribuye a sumergirnos de lleno en el monte Kami.
Conclusión
Cairn es todo un viaje. Un título tan desafiante como satisfactorio y rejugable que logra conectarnos con la naturaleza. Todo ello acompañado por un apartado artístico genial que nos regala incontables vistas de gran belleza.
Este análisis se ha realizado con una clave para Steam proporcionada por Popagenda.
Ficha técnica

- Es todo un viaje, una experiencia tan desafiante como satisfactoria.
- Apartado artístico de gran nivel, que nos regala incontables postales de belleza natural.
- La sensación de progreso es muy gratificante, ya que es el jugador quien mejora su habilidad.
- Rejugabilidad muy alta gracias a la variedad de rutas y libertad de decisión.
- Presenta algunos fallos en las animaciones y problemas de clipping en momentos puntuales.




