Análisis: The Longest Road on Earth

Crear un juego narrativo es mucho más complicado de lo que parece, ya que captar la atención constante del jugador no es una tarea fácil. En el caso de The Longest Road on Earth, un juego de apenas 2 horas, es capaz de transmitirte un mundo narrativo y reflexivo, aunque en ocasiones peque de repetitivo. Los desarrolladores españoles Brainwash GANG y TLR Games junto con Raw Fury, ofrecen un título con secuencias micro-narrativas que ahondan en el fondo de temas muy esenciales y típicos del día a día. En su narración la protagonista es la banda sonora, complementada con las animaciones y su entorno pixelado en un mundo en blanco y negro.

The Longest Road on Earth cuenta la historia de seis hombres antropomórficos que viven su vida en una América contemporánea, pero aparentemente algo confusa. En cuatro capítulos viviremos seis historias de las cuales no tienen nada que ver, pero que están entrelazadas y alineadas de manera algo confusa. Las escenas aparecerán completamente sin diálogos y a veces sin sonido, aunque pronto aparece la banda sonora original dando inicio a un nuevo objetivo para nuestro personaje. Cada objetivo, ya sea seguir tus sueños, depresión, el cansancio del trabajo, la vida de un niño, lo que sea, está abierto a interpretación. En este juego, expresa esa realidad del día a día que desprende la rutina y que no nos damos cuenta que, aunque no suene emocionante, pero las pequeñas cosas son las que importan en la vida.



Y si, efectivamente. Al ser un juego narrativo, la historia y la forma de expresar cada escena es lo más importante del juego. Esa delicadeza a la hora de transmitirte la historia y dar continuamente protagonismo a la música, es lo que más llama la atención. Es muy posible que te relaciones y te traslades al viaje de tu personaje, aunque también es posible que en ciertos momentos dudes de la propia historia y te quedes con ganas de más. Cuando hablamos de ganas de más es relacionado a un toque de atención para continuar captando su narración o un giro en la historia que te haga recordar. Estas dos últimas cosas nunca ocurrieron.

Es posible que, cuando un juego es tan conmovedor e influyente en lo sentimental, su narración visual y musical se conviertan en un foco imprescindible. Sin embargo, también es posible que centrar un juego en estas características tan sólidas corra el riesgo de no ser para todos los jugadores. Al final The Longest Road on Earth se convierte en una experiencia en la que estás ahí para dirigir, interpretar y participar en un nivel más filosófico y reflexivo.


The Longest Road on Earth

Con respecto a la jugabilidad, hay muy poco que decir. Las escenas son lineales en 2D y nos podremos mover hacia la izquierda o hacia la derecha e interactuar con varios objetos dando a la barra espaciadora. En ocasiones, nos encontraremos con algún minijuego. Por ejemplo, tendremos que coger una taza y llenarla con la cafetera o tocar al ritmo de la melodía en un piano. No obstante, se ha echado de menos unas mecánicas más ampliadas con un mayor esfuerzo emocional. Desafortunadamente, la ejecución con los minijuegos y la movilidad de nuestros personajes, deja un poco que desear.



Pese a que la narración es fluida, algunos saltos de escenas no logran encajar bien con respecto a la jugabilidad. De estar moviéndote en una habitación simple a aparecer en una gran ciudad donde no estaba segura de estar haciendo las cosas bien o si estaba caminando hacia la dirección correcta. Esto hace que no haya suficiente retroalimentación, sino que se siente una jugabilidad un poco vaga. Como es también que haya cambios tan bruscos o que diferentes escenas duren demasiado. Esto último provoca que el juego sea deliberadamente repetitivo y aburrido, sobre todo cuando resalta la monotonía.

El juego hubiese podido beneficiarse de unos controles más directos, útiles o incluso más elaborados. Hay momentos en los que tienes que presionar repetidamente la barra espaciadora o mantenerla presionada, pero es algo que pierde su encanto. Es posible que con su banda sonora hubiesen encontrado algún punto de jugabilidad más creativo, más llamativo. Todo ello sin hablar de los puntos de control imaginarios que no te hace sentirte segura de poder salir del juego y saber que se ha guardado tu progreso, aunque esto no es un problema porque como ya comenté, el juego es muy corto.



Visualmente, The Longest Road on Earth es muy atractivo. Su mundo pixel en blanco y negro junto con la banda sonora compensa toda la falta de narrativa convencional y las mecánicas tan escuetas. La realización de los entornos, los personajes, los objetos cuando enfocan, es bastante llamativo y atrae mucho. Independientemente del tamaño de cada lugar o cada objeto, todo se ve fantástico. Sin embargo, pongo más énfasis en la música porque es tan cautivadora que te llegará al alma. Te darás cuenta que sigues ahí por su música y que se complementa perfectamente con todo lo demás. La voz delicada y casi susurradora de Beicoli está ahí para darle profundidad a toda esta historia narrativa en la que te llegará a poner los pelos de punta.



En conclusión, The Longest Road on Earth es una pequeña obra narrativa, en la que podrás interpretar a tu manera las seis historias que te presenta. Todas ellas estarán divididas en cuatro capítulos y durará aproximadamente dos horas, una duración que se convierte en doble filo. Por un lado, garantiza que el juego vaya más al grano, pero por el otro, todavía se siente que puede llegar a más. Más personajes, más profundidad en las historias, más escenas, algún momento más emotivo, por ejemplo. Con respecto a su jugabilidad, esta es bastante sencilla y escueta, una introducción a algún minijuego más o incluso complicarlo de alguna manera, hubiese ayudado a que esta historia no se convirtiese en algo monótono y repetitivo. Puede que su profundidad y su experiencia interactiva en una narración tan reflexiva y filosófica no sea para todos, pero si eres fanático de este género, te va a encantar. Es un juego que recomiendo que te detengas y escuches los compases de sus melodías, ahí será cuando te atrape de verdad.

Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Brainwash Gang.

VALORACIÓN FINAL

The Longest Road on Earth ofrece una serie de seis pequeñas historias que abarcar y celebran todo lo cotidiano de la vida. A pesar de ofrecer una mecánica sencilla y una corta duración, es una experiencia sincera, única y con una melodía que te conquistará.

7

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