El debate sobre la preservación de los videojuegos y el futuro del formato físico sigue creciendo, pero la Unión Europea ha dejado clara su postura. En respuesta a una consulta ciudadana, las instituciones europeas han señalado que no tienen capacidad para obligar a compañías como Sony a seguir ofreciendo soporte para juegos en formato físico o a mantener determinadas funciones vinculadas a ellos.

La Unión Europea y su pasividad
La respuesta llega después de que varios usuarios expresaran su preocupación por el futuro de los discos en PlayStation 5 y por la creciente dependencia de licencias digitales y servicios online. Sin embargo, desde la UE recuerdan que, siempre que se respeten las leyes de protección al consumidor, las empresas son libres de decidir cómo comercializan sus productos y servicios.
Esto no significa que el debate esté cerrado. En los últimos meses han cobrado fuerza iniciativas como Stop Killing Games, que reclaman una mayor protección para los videojuegos una vez dejan de recibir soporte oficial y buscan garantizar que los usuarios puedan seguir disfrutando de los títulos que han comprado.
La respuesta de la Unión Europea deja claro que, al menos por ahora, no habrá una intervención directa sobre este tipo de decisiones empresariales. Así, el futuro del formato físico y de la conservación de los videojuegos seguirá dependiendo, en gran medida, de las políticas que adopten las propias compañías.
Mientras tanto, la conversación continúa creciendo entre jugadores y desarrolladores, en un momento en el que el equilibrio entre propiedad, licencias y preservación se ha convertido en uno de los grandes retos de la industria del videojuego.





