Primeras impresiones – Fatekeeper

Primeras impresiones – Fatekeeper

Hay juegos que sabes exactamente lo que son a los treinta segundos de empezar, y luego están los que consiguen despertar una sensación que llevabas años sin tener. Con Fatekeeper me ha pasado esto último. No porque invente nada revolucionario, ni porque pretenda competir con los gigantes del género, sino porque transmite esa idea de aventura, muy cuidada y centrada en el placer de explorar y pelear.

De hecho, durante esta toma de contactro con Fatekeeper tuve una sensación muy parecida a la que me dejó Dark Messiah. Fatekeeper parece interesado en dejar que entres en una mazmorra, encuentres una puerta medio escondida, abras un cofre y acabes lanzando a un esqueleto por un precipicio porque se te ha ocurrido en ese momento.

Una aventura de las de querer perderse

Lo primero que me llamó la atención de Fatekeeper fue que no intenta abrumar al jugador. No aparece un mapa lleno de iconos, ni una lista infinita de actividades secundarias, ni esa sensación tan habitual hoy en día de que el juego tiene miedo de dejarte cinco minutos sin hacer nada.

Aquí simplemente avanzas. Caminas por unas ruinas, miras alrededor, ves una pequeña desviación y piensas: «seguro que ahí hay algo». Y normalmente lo hay. Un objeto, un camino alternativo o simplemente un rincón interesante que ayuda a sumergirse en el mundo.

Puede parecer una tontería, pero hacía tiempo que no sentía esa curiosidad tan natural por explorar. No la curiosidad de completar el mapa al 100%, sino la de un jugador que quiere ver qué hay detrás de la siguiente puerta.

Primeras impresiones – Fatekeeper

Un combate que se siente… físico

El auténtico protagonista del juego es el combate. Cada espadazo tiene peso, los enemigos reaccionan a los impactos y la magia no se limita a ser un proyectil de colores teledirigido.

Hay algo muy satisfactorio en combinar un golpe cuerpo a cuerpo con una patada para romper la guardia de un enemigo o aprovechar el escenario a tu favor. Y es aquí donde inevitablemente aparece el recuerdo de Dark Messiah of Might & Magic, un clásico que muchos seguimos considerando una de las mejores experiencias de fantasía en primera persona. No creo que Fatekeeper intente ocultar esa influencia; al contrario, parece abrazarla con orgullo.

Pero tampoco se queda ahí. Hay una cierta agilidad en los enfrentamientos y una libertad para improvisar que conecta bastante bien con propuestas más modernas. A ratos me encontré jugando sin pensar demasiado en la estratégia, simplemente disfrutando de la pelea y probando cosas porque el propio sistema te invita a hacerlo.

Y, sinceramente, creo que ese es uno de los mayores elogios que se le puede hacer a Fatekeeper como RPG de acción.

Primeras impresiones – Fatekeeper

Tamaño más comedido pero bien medido

Uno de los mayores problemas del género es que muchos estudios parecen convencidos de que «más grande» significa automáticamente «mejor». Mundos abiertos descomunales, cientos de horas de contenido y sistemas de crafteo que terminan pareciendo un segundo trabajo.

Fatekeeper da la impresión de ir por otro camino. Su estructura parece mucho más contenida y diseñada a mano, con escenarios relativamente compactos donde cada desvío tiene sentido. Como jugador, agradezco bastante esa decisión. Ya hay suficientes juegos que exigen un compromiso de tres meses; a veces lo único que apetece es una buena aventura de fantasía que sepa exactamente lo que quiere ofrecer.

Además, el hecho de que detrás haya un estudio pequeño se nota en el buen sentido. Hay cierta falta de artificio. No intenta venderte la experiencia definitiva del género ni reinventar la rueda. Parece un equipo que simplemente quería crear el RPG en primera persona que ellos mismos echaban de menos.

Primeras impresiones – Fatekeeper

Se nota que es un acceso anticipado

Eso no significa que todo funcione a la perfección en Fatekeeper. Al fin y al cabo estamos ante una versión muy temprana y algunas costuras son visibles.

La historia apenas comienza a desarrollarse y, de momento, sirve más como excusa para llevarnos de una zona a otra que como un verdadero motor narrativo. También hay animaciones y pequeños detalles técnicos que todavía necesitan trabajo, y en algunos momentos se percibe que ciertos sistemas están esperando a la versión final.

Sin embargo, en este caso no me parece necesariamente algo negativo. Hay accesos anticipados que intentan convencerte de que el juego está prácticamente terminado, y luego llegan los parches eternos. Fatekeeper, en cambio, transmite justo la sensación contraria: una base sólida sobre la que todavía queda mucho por construir.

De hecho, al terminar la demo me encontré pensando más en las posibilidades que en las carencias. ¿Cómo evolucionará el árbol de habilidades? ¿Qué tipo de enemigos aparecerán más adelante? ¿Hasta dónde llegará la combinación entre magia y combate físico? Son preguntas que me dejaron con ganas de seguir jugando, y eso es una señal bastante positiva.

Primeras impresiones – Fatekeeper

Primeras sensaciones

No creo que Fatekeeper vaya a convertirse en el RPG más grande del año, ni parece que quiera hacerlo. Su objetivo da la impresión de ser mucho más concreto: recuperar una forma de entender la fantasía en primera persona donde explorar es divertido, combatir es satisfactorio y el jugador tiene margen para experimentar.

Después de probar esta primera versión me he quedado con la sensación de que hay una muy buena idea detrás de Fatekeeper y, sobre todo, de que sus desarrolladores saben cuál es la identidad del proyecto. En una época en la que muchos juegos parecen diseñados siguiendo una lista de tendencias del mercado, encontrarse con una obra que simplemente quiere ser una buena aventura de espada y brujería resulta bastante refrescante.

Todavía tiene mucho camino por delante y habrá que ver cómo evoluciona el acceso anticipado, pero estas primeras horas me han dejado con una conclusión muy sencilla: hacía tiempo que un RPG en primera persona no conseguía que perdiera la noción del tiempo simplemente por el placer de explorar una fortaleza abandonada y acabar metido en una pelea que solamente parecía divertida.

Si os ha interesado mínimamente Fatekeeper, es un acceso que recomiendo por el acabado actual y el precio al que se encuentra actualmente.

Primeras impresiones – Fatekeeper

Este análisis se ha realizado en PC gracias a una clave proporcionada por THQ Nordic.

Recuerda que para estar al día puedes seguirnos en nuestras redes sociales como X (anteriormente Twitter) y ahora también en Instagram. Además, puedes añadirnos como fuente preferida en Google para que, cuando busques contenido, nosotros tengamos preferencia.

Botón de google: fuente preferida

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *