Mellow Games, desarrolladora independiente alemana, está especializada en crear juegos que son auténticas experiencias emocionales. Blueberry, su último trabajo, es un título que lejos de ayudarnos a escapar de la realidad, nos hace mirar directamente a los ojos a nuestros propios fantasmas.
Distribuido por Hidden Trap, este viaje psicológico de unas tres horas, nos invita a sumergirnos en la mente de una mujer para ayudarla a armar el puzzle de su propia existencia. Estamos ante una propuesta madura y dura como la vida misma, pero cocinada con una sensibilidad especial.
Contenido
Una vida en capítulos
La premisa de Blueberry nos lleva a recorrer las diferentes etapas de la vida de su protagonista, desde su infancia hasta la vejez. Mellow Games acierta de pleno en fragmentar la historia por las diferentes etapas de la vida. A parte de ser una fantástica manera de contar su vida, con algunos retrocesos puntuales para enfrentar momentos del pasado, es ideal si quieres disfrutar la experiencia en varios días y no jugarlo del tirón.
Como podéis imaginar el gran triunfo del juego es su historia. No busca un drama barato, sino la comprensión. Es un viaje de ayuda a su protagonista mientras enfrenta sus traumas, comprende de donde vienen sus heridas y qué decisiones la han moldeado como persona. Todo fluye de manera correcta, con pulso firme que logra mantenerte enganchado al destino de Blueberry mientras descifras que hay detrás de su dolor.

Se agradece además que el juego no tome al jugador por tonto dándole todo bien mascado. La historia no se apoya únicamente en los diálogos. Por el contrario Blueberry ofrece constantes momentos de pausa que invitan a mirar a tu alrededor y sacar tus propias conclusiones.
En este sentido, el escenario deja de ser un fondo decorativo para convertirse en una extensión de la propia narrativa. Todo lo que te rodea mientras avanzas por los distintos niveles, funciona como una potente metáfora visual del momento vital de la protagonista. Nada es casual, cada elemento se confabula para dar forma a una experiencia que se siente dolorosamente real e intensa.

El color del Trauma
Este viaje emocional no tendría el mismo impacto sin el mimo con el que está construido su envoltorio. Visualmente es tan simple como precioso, y la manera en que utiliza el color es tremendamente inteligente. Los tonos van cambiando según el estado mental de la protagonista, pasando de la calidez de si infancia a la frialdad o la oscuridad de los momentos más traumáticos. Es un diseño artístico que entra por los ojos y se procesa con el corazón.
El diseño de sonido hace el resto del trabajo sucio. La banda sonora es sutil y minimalista, y sabe perfectamente cuando acompañar con notas delicadas a piano y cuando ensordecerte con silencios que te ayuden a sentir el peso de la soledad. Todo esto, junto a los efectos de sonido ambientales, consiguen que este puzzle mental se sienta vivo y que la experiencia sea inmersiva en su totalidad.

La jugabilidad como escusa
Sin embargo a nivel jugable es donde Blueberry tropieza con su propia naturaleza de videojuego. El título parece intentar justificar su interactividad añadiendo secciones de plataformas y puzzles, pero la realidad es que estas mecánicas se siente como una escusa. No hay un desafío real, ni logran integrarse de forma mínimamente interesante con el torrente emocional de la historia.
Evidentemente el motor de la experiencia es su narrativa, las plataformas están ahí simplemente para que muevas los dedos entre línea y línea del guion. Si vienes buscando un título con mecánicas pulidas o puzzles ingeniosos es probable que te sientas decepcionado. A Blueberry hay que ir simplemente a escuchar, a empatizar y a sentir. El mando no es más que un mero puente para que la historia avance.

Conclusión
Al final del camino el balance de Blueberry es indudablemente positivo, aunque con matices. Si lo jugamos como un videojuego tradicional, sus puzzles y plataformas se quedan a medio gas y no pasan de ser una mera escusa interactiva. Pero si eres capaz de perdonarle eso y lo mides por lo que realmente quiere ser, te vas a encontrar con una obra de una madurez asombrosa.
Blueberry no está diseñado para entretenerte durante semanas, sino para dejarte poso. Es un título ideal para una tarde tranquila, con la mente dispuesta a empatizar con los fantasmas de otra persona que bien podrían ser los de uno mismo. La fuerza de su narrativa visual, el uso del color y la honestidad con la que se trata a su protagonista, harán que te quedes pensando en ella mucho después de encajar la última pieza del puzzle.
He podido analizar este juego gracias a la clave para Steam proporcionada por Hidden Trap.
Análisis - Blueberry

- Una historia madura fragmentada de manera brillante.
- El uso muy inteligente de los colores.
- La honestidad con la que trata temas duros.
- Las mecánicas jugables son una mera escusa.





