Este fenómeno creado en internet y su estallido en popularidad ha llevado a qué veamos las backrooms en todo tipo de medios. En este caso toca explorar las backrooms en el mundo de los videojuegos. Estos espacios liminales, la luz fluorescente, los pasillos infinitos y repetitivos y la sensación de que todo es parte de un mal sueño. Esta es la ambientación que nos trae Backrooms: Level X, que se fundamenta en la idea de la exploración de estos espacios y más que en jumpscares, en una sensación de opresión y terror psicológico.
Hemos podido jugar a Backrooms: Level X en Nintendo Switch después de su salida en PC. Este es un juego que propone una experiencia corta de terror en la que resolveremos acertijos, pero sobre todo exploraremos y huiremos de ciertas entidades mientras intentamos escapar de este lugar que parece familiar pero no lo es.
Contenido
¿Qué nos cuenta Backrooms: Level X?
La historia de este juego sienta sus bases en el principio básico y original de este concepto, el cual explica que las backrooms son otra dimensión. En el juego nos situamos en un extraño laboratorio de Albuquerque dónde se encuentra una entrada a esta otra dimensión. Tu misión es, una vez dentro, explorar y recabar toda la información que puedas. Sin embargo, cuando atravieses este portal te darás cuenta de que la parte fácil era entrar.
Mientras te centras en salir de las backrooms irás avanzando por distintos niveles que son también bastante variados. Además, nos encontraremos con distintos entes que habitan esta otra dimensión y de los que deberemos escapar a toda costa. La historia se va contando a través de notas que encontramos a lo largo de nuestro paso por estos espacios liminales. Esta manera de contar la historia alimenta la sensación de misterio, haciendo que la exploración se sienta más peligrosa y hostil.


Si estás familiarizado con él fenómeno de las backrooms verás ciertos niveles (a parte de los primeros obviamente) que hacen referencia o qué se basan en espacios liminales virales, así como la idea de ciertas identidades que encontrarás. Si llegas sin contexto, este es un buen juego de supervivencia y terror que te servirá como introducción al fenómeno.
La simplicidad de la jugabilidad
Era de esperar que la jugabilidad de un juego cómo este no iba a inventar nada, ya que se trata de un juego de terror en primera persona que además está centrado en la exploración. La jugabilidad se basa básicamente en esto: explorar los distintos escenarios, resolver algunos sencillos puzles evitar o escapar de las entidades.
La parte más importante y más divertida e interesante de la parte jugable es la orientación. Esto funciona a que el juego tiene una duración muy corta, pero la sensación de perderse por los mismos pasillos una y otra vez favorece mucho a la sensación de misterio e incomodidad de las backrooms.


El juego funciona perfectamente en Nintendo Switch y de momento no tiene une versión para Switch 2 pero tampoco pienso que sea necesaria. Los controles son simples pero funcionan perfectamente tanto en modo de sobremesa como en modo portátil, aunque pueden ser un poco toscos en momentos de persecución o a la hora de girarse.
En esencia, el juego se basa en secuencias intercaladas de tensión, persecución y huida con momentos de exploración laberíntica y puzles sencillos. Este cambio entre ritmos hace que la exploración de las backrooms se sienta hostil y que no te sientas seguro en ningún momento, sin embargo, perderse puede llegar a ser frustrante y repetitivo en ciertas ocasiones.
Lo inquietante de las Backrooms
El juego apuesta por un estilo visual simple pero que funciona perfectamente con el tono del resto del juego y sobre todo con el fenómeno de las backrooms. Las texturas no son detalladas al igual que los diseños de los personajes. Incluso el filtro que tiene el juego emula de manera sutil una cámara antigua cómo suele plasmarse esta ambientación. Son todas estas decisiones las que ayudan a que el apartado visual funcione perfectamente con el juego.
Otro de los apartados que destaca es el sonido. Cuando probé el juego en las oficinas de Nintendo por primera vez este fue un detalle que aunque si estaba presente no tenía demasiada importancia. Esto cambió al jugarlo en la tranquilidad de mi casa y con cascos. Distintos sonidos ayudan a crear un ambiente de tensión y peligro que sin duda también alimentan lo terrorífico de las backrooms.



La ambientación funciona porque no se sale de lo que ya hemos visto en las backrooms. El juego entiende perfectamente qué es lo que hace que estos espacios se sientan de esa manera. La creación de atmósferas y el miedo primordial a lo desconocido son las bases que hacen que la ambientación de las backrooms funcione, y este juego lo aprovecha a la perfección.
Conclusiones
Backrooms: Level X es un título indie que no pretende inventar nada nuevo ni tiene unas mecánicas que sean especialmente profundas. Aún así, toma todo lo que hace que funcionen las backrooms para crear una experiencia de terror corta pero intensa. En Nintendo Switch el rendimiento es impecable y personalmente, lo he disfrutado bastante en su modo portátil. La experiencia mejora mucho con auriculares y la ambientación es el punto más fuerte del juego. Uno de los puntos débiles sería la repetición en ciertos casos o la escasez de puzles así cómo la sencillez de los mismos.
En resumen, por 9,99€, Backrooms: Level X es una experiencia de terror corta e intensa que recoge el sentimiento de inquietud y soledad propio de las backrooms a la perfección.

Este análisis ha sido realizado en Nintendo Switch gracias a una clave proporcionada por Firenut Games.
Análisis – Backrooms: Level X

- Ambientación
- Apartado de sonido
- Doblaje en español
- Fiel al fenómeno backrooms
- Repetitivo en ciertas partes
- Escasez de puzles
- Puzles demasiado sencillos



