Análisis: Save me Mr Tako: Definitive Edition

Save me Mr Tako

Luego de un fatídico E3 que llegó a nosotros con la promesa de hacernos viajar al futuro de la industria de los videjuegos, nos toca analizar una obra que nos invita a volver a un pasado que supo ser hermoso y lleno de magia: Save me Mr Tako: Definitive Edition es, sin lugar a dudas, el mejor homenaje a los juegos en 8 bits que hayamos probado hasta la fecha. Con una estética propia de los clásicos de las primeras Game Boy, nos hace tomar parte en la guerra entre pulpos y humanos, en donde la única opción posible para evitar la calamidad es la paz. Y, como todos sabemos, la paz en la guerra no es algo que se consigue de un día para el otro.

Durante siglos, los pulpos han asentado su dominio. Pero el avance de los seres humanos los ha puesto en peligro, y para defenderse de ellos han decidido presentar combate y declarar una guerra que pondrá en riesgo al mundo entero. Esta historia nos pone en la piel de Tako, nuestro protagonista. Él es un pulpo (de hecho, tako en japonés significa justamente «pulpo») que decide enfrentar a Bako, su propio hermano, quien es responsable de haber desplegado un ejército que secuestra niños y que está dispuesto a combatir hasta las últimas consecuencias. Pero Tako no odia a los humanos, y por mucho amor que le tenga a su hermano decide revelarse en esta guerra y sumergirse en una aventura infinita en post de salvar a los que son de su especie, y también a los que no lo son.


Save me Mr Tako

Sí, su historia no es sencilla. No es una guerra entre el bien y el mal. De hecho, eso no existe en la vida real, y no tiene por qué existir en un videojuego. Como toda guerra, estamos frente a un conflicto de intereses. Para asentar su dominio añares atrás, los pulpos han debido prevalecer por sobre otras especies. Y, los humanos, no estarían haciendo más que cumplir el mismo ciclo. Ambas partes tienen razón. Pero más razón tiene Tako, que comprende que el único camino posible es la paz. Y en busca de terminar con el conflicto bélico, nuestro simpático pulpo recorrerá todo tipo de escenarios, primero en el fondo del mar, luego en la superficie visitando ciudades, reinos y templos, para terminar viviendo toda clase de aventuras, conociendo nuevos amigos, y otros no tan amigos.

Claro, eres un pulpo amigable, y solo usarás la fuerza cuando sea necesario. Por eso nos pasaremos gran parte del juego disparando tinta, la cual no elimina a los enemigos, sino que solo los congela. Eso te permitirá paralizarlos para saltarles encima y llegar a zonas inalcanzables, en busca de vidas escondidas porque, créanme, en algunos niveles van a necesitar todas las vidas posibles para avanzar sin transpirar. Sí, por mucho que los primeros vistazos nos den la sensación de estar ante un juego fácil y corto… ¡pues error! Estamos ante un juego larguísimo y con una dificultad que se vuelve atrapante, ya que moriremos de un solo impacto (de dos si equipamos algún sombrero… ya hablaré de eso).


Save me Mr Tako

Pero antes de ir a su duración, sigamos con sus mecánicas. Te desplazarás lateralmente, como buen plataformero 2D, disparando tinta a tus enemigos, en principio. A medida que avances en el juego irás consiguiendo unos sombreros que te brindarán distintos poderes y deberás usarlos estratégicamente para superar los desafíos que representan cada escenario. Hay un total de 50 sombreros. Y la última mecánica es la más extraña de todas, pero que bienvenida sea: podrás modificar a tu antojo la paleta de colores, para darle un marco verdoso, azulado, rojizo, entre otros tonos, y aumentar esa sensación de estar jugando un retro clásico. Ojo, algunos colores son un ataque a nuestra vista, pero hemos probado varios y hay cuatro o cinco en la que la sensación es gratificante y llena de nostalgia.

Además, en tu aventura no solo usarás a Tako, sino que también te apoderarás de otros personajes, desde pulpos hasta humanos, sobre los cuales no entraré en detalles para no caer en la tentación de dar spoilers de la trama. Eso le otorga un toque de frescura a un videojuego que corre el riesgo de tornarse repetitivo ante tantas horas de juego… pero insisto, todavía no voy a hablar de su duración. Lo cierto es que a los clásicos escenarios en 2D, se le suman templos y mazmorras en los que deberás avanzar resolviendo acertijos y venciendo jefes. Eso le sienta muy bien al juego, ya que lo hace salir de la habitualidad en la que se encuentra para darte una bocanada de aire fresco.

Esta aventura combina elementos de plataformas con un sistema de backtracking bien aplicado, que nos obliga volver sobre nuestros pasos y explorar zonas en las que ya habíamos estado, con el fin de avanzar en la historia. Y, sí quieren romper con la cotidianeidad, pueden ir a hacer distintas actividades/minijuegos que ofrece Save me Mr Tako, desde matar cangrejos y cocinar, hasta peleas de boxeo.


Save me Mr Tako

Vamos a hablar de su pixel-art estilo Gameboy, uno de sus puntos fuertes más cautivantes. Sin duda, Save me Mr Tako acude a un recurso arriesgado pero que ha resultado atractivo y bello: el de utilizar una escala de colores y unos gráficos que nos remonten a juegos de añares atrás. En otras palabras, se apoya en el factor nostalgia para despertar nuestro interés y presentarse como un juego retro colándose en la modernidad. Y aunque uno puede llegar a creer que un apartado técnico de este calibre puede limitar al juego, no ocurre en este Indie, salvo en sus sprites. Save me Mr Tako sabe explotar al máximo sus posibilidades y narrarnos una historia compleja e interesante.

Claro que su gran defecto es producto de dicha limitación en los sprites que ofrecen sus gráficos 8 bits: los mismos se tornan cuasi idénticos, imposibles de distinguir, lo cual es una molestia en un juego con una historia tan compleja, donde por momentos todos los personajes se verán iguales y será difícil reconocer a cada uno, sobre todo teniendo en cuenta que, en los diálogos, ni siquiera figura el nombre de quién está hablando. Un punto negativo que hace que por momentos cueste sumergirnos de lleno en el entramado y acabemos confundiéndonos, hecho que hizo que lamentemos aún más la ausencia del español como idioma seleccionable.


Save me Mr Tako

Su banda sonora es sencillamente hermosa. Han logrado crear melodías compuestas por efectos musicales los cuales nos remontan a las antiguas notas estilo chiptune, con sonidos sintetizados que penetran en nuestro subconsciente y, ante el más mínimo descuido, aparecemos tarareándolas en la cocina. Las piezas musicales se van adaptando al contexto y el escenario, lo que ayuda a sumergirnos en la experiencia.

Ahora sí, llegó la hora de hablar de su duración. Madre mía que ha durado el juego. Seré sincero con ustedes: cuando probé el juego y gané los primeros niveles, por algún motivo me convencí de que esa misma noche lo iba a terminar. Pues no, Adriel. Por su enorme variedad de niveles, la gran cantidad de cinemáticas que ofrece, y la exploración dentro de los templos y mazmorras, estamos hablando de un Indie con una duración aproximada de 15 horas, tiempo que, para colmo, se puede extender si nos trabamos en algún calabozo o sí nos la pasamos perdiendo vidas. Sí, una locura. Claramente sus desarrolladores se han esmerado en hacer un juego completo, y le han dedicado el tiempo que se merecía, lo cual es motivo de aplaudir, porque es difícil hacer un juego largo sin cansar al usuario. Y lo han logrado. Pero me veo obligado a decirlo: si van a probar este videojuego, deberán montarse de paciencia y tener mucho tiempo libre por delante.


Save me Mr Tako

Save me Mr Tako

Save me Mr Tako

En conclusión, Save me Mr Tako es un plataformero que enamora desde lo visual: sus gráficos en 8 bits y su paleta de colores nos invitan a revivir nuestra infancia, como cuando eramos unos niños felices con la primer Game Boy portátil de Nintendo. Con una duración exageradamente larga y niveles desafiantes, es todo un reto para los amantes de los juegos retro.

Hemos realizado este análisis en Nintendo Switch con un código proporcionado por Chris Deneos, su desarrollador.

VALORACIÓN FINAL

Save me Mr Tako: Definitive Edition es una aventura con un pixel-art estilo Game Boy que atrapa desde la nostalgia que nos genera. Con una historia compleja, niveles entretenidos y una duración sorprendentemente larga, es la prueba fiel de que, por más limitaciones que puedan ofrecer los gráficos 8 bits, con esmero y dedicación se pueden crear grandes joyas.

8.4

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