Una de las formas que más me gusta de aplicar el terror es mediante la incomodidad de lo que consideramos cotidiano. Ya en el análisis de Reanimal hablaba de esto, y volver a analizar con el DLC de uno de los últimos videojuegos que analicé antes de mi pequeño lapsus es casi poético. Os recomiendo considerar esto como un DLC del propio análisis que, lejos de simplemente sumar, expande.
Como ya he comentado, Reanimal hace uso de la incomodidad infantil, al igual que sus predecesores (los Little Nightmares) para generar terror. Estructuras enormes que no están pensadas para los protagonistas, juegos con llaves que simplemente están guardadas pero se convierten en puzles y pequeños recovecos en los que esconderse de peligros mayores (siempre, siempre mayores).
Me encantaría, algún día, entrevistarles y hacerles una pregunta muy concreta: si han leído a Agota Kristoff. Lo hayan hecho o no, su narrativa y su forma de contar historias se entrecruzan en lo grotesco de lo infantil, en los terrores de la guerra y la creación de monstruos simbólicos con gran fuerza política.
Una de las más reconocidas obras de la autora, Claus y Lucas, también usa a dos niños para narrar los terrores del costumbrismo bélico desde el prisma infantil. Si bien en esta obra no encontramos ese costumbrismo, sí que veremos todo lo demás, aunque con menor violencia. Veo muchas similitudes, también, en El Monstruo de la misma autora, con los monstruos que se dan en este videojuego. Pero no voy a desvelar nada ni de uno ni de otro, os toca jugar, leer y comparar (lo más divertido, de lejos).

La mayor diferencia que tiene Reanimal con sus predecesores es la temática: la guerra. Siempre hay una crítica, sin duda alguna, a los pecados del mundo humano, incomprensibles para los niños, y la guerra es uno de los más impactantes vistos desde el punto de vista infantil: hombres grietas, lluvias de misiles, niños de ceniza que se caen a pedazos y caos, la imposibilidad de sentirse tranquilos.
¿Qué novedades trae Reanimal: The Prisoner?
En Reanimal: The Prisoner tenemos la posibilidad de usar el tanque, variando sobremanera el movimiento y llevándonos a persecuciones hacia la pantalla que nos hace sentir un puntito de nostalgia y recordar a Crash Bandicoot (suerte que entonces no te perseguía… esa cosa). Terminamos el DLC con otro vehículo, pero lo mejor será que lo descubráis por vuestra cuenta, ya que si jugáis en cooperativo va a ser muy divertido.

Reanimal The Prissoner está compuesto por tres capítulos, y estos tienen dos jefes muy claros. Uno de ellos es el hombre del lanzallamas, con el que el jugador termina enfrentándose cara a cara. Por otro lado está… bueno, yo lo llamo la araña. Pero no es una araña. Es algo sin nombre y de lo que hay que huir. Da bastante mal rollo. Lo que quiero resaltar de estos enemigos es que en Reanimal no te enfrentas siempre de la misma forma a los problemas, y esto aporta gran frescor al título para que no se haga repetitivo. Aunque sería un pecado, dada su corta duración.
El diseño de niveles de este título es… algo extraño. Es cierto que, por un lado, volver a los títulos para jugar un DLC suele ser algo áspero. Admiro mucho lo que hacen en títulos como Resident Evil 4 Remake o Lies of P, pero en general al diseñar un DLC tienes que tener en cuenta que mucha gente va a jugarlo de salida y eso implica estar varios meses sin tocar el videojuego.
Sí, es cierto que otros jugarán todo de golpe, pero… estos presentan un menor problema que los primeros. Reanimal, a veces, muestra unos niveles de dificultad mucho más elevados que aquellos a los que el título nos tiene acostumbrados. Eso, con un bagaje tan escaso de posibilidades, ha hecho que se me haga un poco cuesta arriba.

No obstante, y en definitiva, estos pequeños puntos negativos valen la pena. No, este juego, a nivel mecánico, no inventa la rueda. Mucho menos un DLC (aunque es cierto que presenta ciertas novedades). Sin embargo, si te gustan las historias cuya narrativa tienes que ir rellenando con tu imaginación y ese nudo en el pecho que te genera cierta inseguridad… este es tu sitio. Ponte la máscara y entra.





