Hace poco menos de un mes, The Blood of Dawnwalker alcanzaba el status gold (indicando que ya estaba más que listo) y, a falta de 3 semanas sus desarrolladores han querido compartir lo que será una de las últimas entradas hasta su lanzamiento.
Un juego que nos pone decisiones a nuestro alcance, que nos permitirá afrontar los combates y las situaciones de diversas maneras (especialmente según nuestro modo de juego) y que junto a un sistema de pelea que nos recuerda a The Witcher, sentará las bases para futuras entregas.
- El tiempo pasará solo al avanzar la historia (podremos explorar libremente)
- RPG de acción con multiples decisiones a lo largo del juego
- Combate al que adaptarse y dominar pues no será tan sencillo

Lo que esperar de The Blood of Dawnwalker
La Europa del siglo XIV se ve sumida en el caos. Sangrientas guerras desgarran el continente y la Peste Negra se cobra un número ingente de víctimas. Una camarilla de poderosos vampiros aprovecha este momento de debilidad. Se avecina una época de grandes cambios… para todos.
Juega como Coen, un joven que se ha convertido en un crepuscular. Ya no es humano, pero tampoco es del todo vampiro, y comparte las fortalezas y debilidades de ambos mundos.
Los jugadores siguen el viaje de Coen mientras lucha por salvar a su familia de Brencis, el señor vampiro que gobierna su tierra natal, el valle de Sangora, una misteriosa región en los Cárpatos. Por el camino, se enfrenta a alianzas inestables y confrontaciones dramáticas, forjando su propio camino en un mundo donde cada elección da forma tanto a la historia como a la jugabilidad.
- Descubre dos ciclos de juego distintos, con diferentes habilidades entre las que elegir, misterios que desentrañar y diversos modos de lograr tus objetivos. Experimenta con tácticas diferentes y descubre cómo reacciona el mundo ante tus acciones.
- Cada acción —y cada cosa que no haces— moldea el mundo que te rodea. El tiempo avanza con cada misión que emprendas: la vida de tu familia corre contra el reloj. Escoge cuidadosamente a quién ayudar y a quién abandonar. El mundo no espera… y el villano tampoco.





