Si eres fan de Marvel tienes un problema con Wolverine. Y es que probablemente tengas unas expectativas increíbles con lobezno, ya que es un personaje muy carismático y bestia dentro de la saga, pero también creo que podrás disfrutar de este juego desde una perspectiva donde no hayas leído mucha opinión externa, ya que parece ser que no ha sido lo más querido de este año. Insomniac Games asumió el colosal reto de dar un golpe en la mesa para alejarse de Spider-Man y sumergirse de lleno en la crudeza de Logan, y eso también ha hecho que mucha gente comparasen ambos juegos, cosa que no tienen nada que ver.
Las primeras horas de Wolverine dejan una impresión buena, no fantástica, pero bastante buena a mi parecer: es un juego directo, impactante y transmite exactamente lo que prometo. Sin embargo, el problema viene ya en las demás horas cuando a medida que vas avanzando con la aventura, la pólvora inicial se reduce y surgen las costuras de una aventura que no siempre sabe cómo mantener ese ritmo arrollador. Tiene una violencia explícita y ciertas decisiones de diseño que son conservadoras, pero Wolverine oscila más entre el espectáculo y la sensación de quedarse a medio camino.
Review Wolverine
De Madripoor al abismo del pasado
La trama de Wolverine arranca con pulso firme y sabe donde colocarnos desde el minuto uno que abres el juego. Aquí Insomniac huye de los orígenes que han sido contados mil veces de Lobezno (maduro, endurecido y atormentado por su pasado) para ir más hacia una espiral de violencia. El guion entiende a la perfección la esencia del mutante, y sobre todo, la vulnerabilidad que suele salir a flote en todo momento.
No obstante, el problema de Wolverine llega en el tramo medio. La historia como te dije arranca con fuerza, pero pierde fuelle argumental conforme avanza y el ritmo se va fragmentando entre misiones de avance sin demasiado poso. Los secundarios ayudan a elevar el conjunto, destacando sin duda a Jean Grey que aporta equilibrio emocional a Logan, pero también se dinamiza la pantalla cada vez que interviene. Sin desvelar giros clave, el cierre recupera cierta intensidad dramática, pero queda la sensación agridulce de que el prometedor arranque merecía un nudo mucho más consistente.

Garras, desmembramientos y progresión corta
Ya adelanté en su día que la violencia relacionada con Lobezno está muy bien aplicada. El combate abraza sin tapujos la calificación para adultos: cortes sangrientos, decapitaciones, extremidades volando…. Sangre por todos lados. Es verdad que los combos también fluyen con una contundencia brutal gracias a un sistema de esquivas, agarres e impactos pesados, por lo que te diría que en su conjunto está genial. Además, mención especial las secciones de combate conjunto con Jean, ya que creo que ambos hacen un buen equipo en Wolverine.
Ahora bien, el gran tropiezo de la experiencia reside en su estructura. No todos los títulos necesitan abarrotar el mapa con iconos ni transformarse en un mundo abierto genérico, pero la linealidad resulta excesiva. Los escenarios terminan funcionando como secciones de pasillos estrechos, apenas hay espacio para la verticalidad o para un rastreo de pistas, ya que el olfato no se siente completamente encorsetado, sino que está todo demasiado lineal.

Por otro lado, la recreación de Logan en pantalla es impecable, pero el sistema de progresión que lo acompaña deja mucho que desear. Las habilidades pasivas y los ataques especiales se gestionan a través de un árbol de desarrollo excesivamente modesto. Es una verdadera lástima, porque con un repertorio de ejecuciones tan espectacular y una base de movimientos tan sólida, el título pedía a gritos un abanico más profundo de posturas, contraataques avanzados o sinergias personalizables. Vamos, que la evolución del personaje creo que se estanca demasiado pronto.

Curva de dificultad y enfrentamientos mayores
Los combates contra jefes ofrecen puestas en escena espectaculares, lo que podrás disfrutar de villanos icónicos para medirte en duelos de fuerza bruta (no te voy a contar ninguno que te hago spoiler). No obstante, en términos mecánicos, estos enfrentamientos no resultado especialmente complejos ni castigan los errores con excesiva severidad en la dificultad estándar. Por suerte, el título incorpora varios niveles de dificultad configurables que modifican de manera apreciable la agresividad del enemigo, los tiempos de reacción para los contraataques y el daño recibido.
Por otro lado y más allá de su evidente brillantez técnica y de una tasa de fotogramas sólida, el mayor problema de Wolverine es el agotamiento de su propia fórmula. Existe una constante reiteración de situaciones idénticas (avanzar por un túnel, limpiar una sala, saltar un obstáculo predefinido y repetir) pesa demasiado sobre la experiencia.
A esto se suma una inteligencia artificial enemiga que en ocasiones muestra despistes notables en las fases de sigilo, donde los guardias no reaccionan de forma coherente ante la desaparición de sus compañeros a pocos metros. Son decisiones de diseño muy rígidas que encasillan una jugabilidad que, en sus picos de combate abierto, demuestra un potencial gigantesco.

Espectáculo visual de primer nivel
En lo visual, Wolverine es técnicamente inapelable, y que no me digan lo contrario. El modelado de Lobezno roza la perfección, desde las fibras de su ropa desgarrándose en tiempo real hasta el asombroso sistema de daño corporal progresivo, donde vemos su piel regenerarse sobre los músculos. Lo que no he entendido como ha habido tanta gente quejándose por todo lo contrario. Además, las animaciones en combate son fluidas, feroces y variadas, logrando que el caos en pantalla se mantenga nítido sin sacrificar la espectacularidad ni la contundencia de los impactos.
El apartado sonoro Wolverine cumple con creces a la hora de meterte en la piel de una bestia herida. El chasquido metálico al desenvainar las garras, el crujido de los huesos y la mezcla contundente de las explosiones aportan un peso extraordinario al combate. Los gruñidos de dolor y los rugidos de Logan refuerzan esa rabia constante que define al héroe en Wolverine.

Conclusión
En conclusión, Wolverine es una traslación formidable del salvajismo del mutante Lobezno a los videojuegos: sangriento, contundente y con un acabado gráfico de auténtico lujo que deja estampas para el recuerdo cada vez que Logan y Jean comparten escenario. Sin embargo, el título acusa un claro bajón de intensidad tras un inicio arrollador, lastrado por una estructura muy lineal, demasiado estricta y un árbol de habilidades que se queda muy corto para sostener toda la campaña.
Es una compra que entusiasmará a los fans incondicionales de Marvel y de la acción desenfrenada que busquen un espectáculo directo, aunque se quede a un paso de alcanzar la excelencia y la redondez que Insomniac suele imprimir a sus mejores obras.
Este análisis se ha realizado en PlayStation 5 gracias a una clave proporcionada por PlayStation España
Análisis – Wolverine (2026)

- El combate es salvaje, directo y no escatima en violencia explícita ni desmembramientos.
- El modelado de Logan y el sistema de daño y regeneración en tiempo real son un portento técnico.
- Las secciones cooperativas con Jean Grey aportan dinamismo y frescura.
- Rendimiento gráfico muy sólido y opciones de dificultad bien graduadas.
- La historia pierde fuerza y fuelle narrativo conforme pasan las horas.
- El diseño de niveles es excesivamente lineal y carece de espacios para la improvisación.
- El árbol de habilidades es muy básico y agota pronto la sensación de progreso.





