Análisis – Denshattack!

Análisis – Denshattack!

Hoy en día tenemos juegos que intentan desarrollar una mecánica lo mejor que pueden o que intentan adherirse a un género para surfear entre un sinfín de títulos. Y luego está Denshattack!, un título que parece querer traer de vuelta las sensaciones de toda una época. Esa en la que SEGA parecía incapaz de sacar un juego sin que derrochara personalidad y buen hacer.

No es casualidad que los primeros minutos te recuerden inevitablemente a Jet Set Radio, Crazy Taxi o incluso a Sonic Adventure. No es una copia de ninguno de ellos, pero comparte esa misma filosofía de diseño: el movimiento está por encima de todo. La velocidad, el estilo y la sensación de enlazar acciones sin detenerte un segundo son el verdadero objetivo. Eso sí, sin dejar de molar por el camino.

Y lo mejor es que no intenta esconder sus influencias. Las abraza con orgullo para construir una propuesta propia que, aunque puede parecer sencilla desde fuera, acaba escondiendo bastante más profundidad de la que uno imagina debajo de esa estridencia y frenetismo.

Trenes para sustituir a un monopatín

La primera impresión es cuanto menos curiosa.

Ver un tren grindando sobre las vías a toda velocidad invita a pensar que estamos ante un runner con algunos trucos y poco más. Además, no ayuda que los primeros minutos resulten tan caóticos y que el juego te suelte directamente dentro de este mundo de velocidad y giros imposibles sin haber entrenado a tu cerebro antes para ello.

Pero basta con superar esa primera barrera para descubrir que Denshattack! no quiere que simplemente llegues al final de un nivel. Quiere que te gustes y que repitas los niveles hasta que aprendas a dominarlos.

El cambio constante entre raíles, los saltos, los derrapes, la gestión del impulso y los trucos forman un sistema mucho más profundo de lo que parece. Todo está pensado para mantener un flujo continuo donde cada movimiento enlaza con el siguiente. Cuando empiezas a entender cómo funcionan los combos y cómo aprovechar el escenario para no perder velocidad, el juego cambia por completo.

Análisis – Denshattack!

Ese momento en el que todo hace «clic» es probablemente uno de los mayores aciertos dentro del diseño del juego.

Al principio cuesta. Mucho. Tanto que te sientes incluso un mal jugador por no parar de perder velocidad o de chocarte contra el escenario.

No porque los controles respondan mal ni porque las mecánicas estén mal planteadas, sino porque nuestro cerebro intenta jugarlo como un juego de carreras o como un runner tradicional. Y Denshattack! no es ninguna de esas dos cosas.

Es un arcade basado en puntuaciones.

La diferencia parece nimia, pero esto cambia completamente la forma de afrontar cada recorrido. El objetivo no es llegar lo más rápido posible sin más; es hacerlo mientras enlazamos y conseguimos rascar puntos en lugares imposibles a priori.

Aquí no se trata de terminar el nivel

Una de las cosas que más engancha durante esta travesía es que el juego no premia únicamentre llegar a la meta.

Premia hacerlo bien. Muy bien para ser más exactos.

Cada salto bien calculado, cada cambio de vía en el momento justo, cada derrape que mantiene la velocidad o cada combo que consigues prolongar hacen que la puntuación crezca constantemente. Poco a poco empiezas a mirar el escenario de otra manera y a dejarte fluir. Ya no buscas el camino más sencillo, sino el más eficiente para con la puntuación.

Análisis – Denshattack!

Hay rutas alternativas, pequeñas decisiones que modifican el recorrido y multitud de oportunidades para optimizar una carrera que parecía perfectamente estudiada.

Y es precisamente ahí donde aparece esa filosofía tan propia de los arcades clásicos. No terminas un nivel pensando » ya está». Lo terminas pensando «sé cómo hacerlo mejor».

Ese deseo constante de volver a intentarlo, sumado a lo vertiginoso de la propuesta, hace de cada nivel un circuito interminable de dopamina y repetición.

Como volver a encender una Dreamcast

Es imposible jugar a Denshattack! sin acordarse de la SEGA de finales de los noventa y principios de los 2000. No porque pueda recordar a Jet Set Radio o Crazy Taxi, sino porque transmite esa misma sensación de velocidad, color y diversión inmediata que tenían muchos de aquellos juegos.

Lo curioso es que, aunque las referencias están ahí, Denshattack! no vive únicamente de la nostalgia. Tiene ideas propias y una personalidad suficiente como para no sentirse vacío. Los raíles sustituyen a los monopatines, el sistema de movimiento tiene su propia identidad y, una vez empiezas a dominarlo, descubres que la comparación con los clásicos sirve más como punto de partida que como destino.

Análisis – Denshattack!

También hay algo de Bomb Rush Cyberfunk en su ADN, especialmente en esa obsesión por mantener el ritmo y encadenar movimientos sin detenerse. Pero mientras aquel buscaba ser el sucesor espiritual de Jet Set Radio, Denshattack! prefiere encontrar su propio camino a través de una propuesta mucho más centrada en la velocidad, los reflejos y la búsqueda constante de la mejor puntuación.

Un apartado artístico que transmite energía

Visualmente, Denshattack! entra por los ojos desde el primer segundo.

No busca el realismo ni el despliegue técnico. Su objetivo es otro: que todo transmita color, energía y velocidad, sin perder su inspiración del país nipón.

Los colores vivos, las animaciones exageradas y una dirección artística muy marcada consiguen que cada escenario se sienta único. Y dicho lo cual, es imposible que deje indiferente a todos aquellos entusiastas de la estética japonesa. Es un juego que entra muy bien por los ojos y que entiende perfectaemnte que un arcade necesita ser inmediatamente reconocible.

La banda sonora, a su vez, es impecable; con alrededor de 80 piezas, consigue que nos metamos en el mundo y que queramos apretar aún más y más el acelerador.

Análisis – Denshattack!

Desde el primer nivel, queda claro que música y jugabilidad forman un único conjunto. El ritmo acompaña constantemente el movimiento y ayuda a mantener esa sensación de inercia continua que define toda la experiencia.

Sería difícil imaginar este juego sin esa música o identidad visual tras jugar un par de minutos. Todo encaja y de la mejor manera posible.

También exige algo de paciencia

Si tuviera que señalar alguna pega de Denshattack! sería, precisamente, lo poco amable que resulta durante sus primeras horas para aquellos no versados en los juegos arcade.

El juego da por sentado que el jugador tendrá ganas de descubrir muchas de las mecánicas a base de experimentar y probar por su cuenta. Hay conceptos que solo entenderás después de repetir varias veces un mismo recorrido… Y eso puede generar frustración.

Afortunadamente, esa sensación desaparece poco a poco conforme empiezas a dominar los sistemas. Pero el riesgo de abandonar demasiado pronto existe, y probablemente sea el mayor riesgo de cara a aquellos indecisos que quieran adentrarse en las tablas de puntuaciones.

Análisis – Denshattack!

Un arcade con personalidad y hecho en España

Esta vez los chicos de Undercoders me han sorprendido con Denshattack! y su porpuesta arcade. El juego consigue a lo largo de sus 60 niveles explorar ideas y sorprendernos a cada pocos niveles.

No necesita un mapa enorme, ni cientos de misiones y mucho menos un árbol de habilidades. Toda su propuesta gira alrededor de una única pregunta: ¿Puedes hacerlo mejor que hace dos o tres intentos?

Y te sorprenderá saber que, tras unos cuantos intentos, la respuesta siempre suele ser que sí. Esa sensación de mejora constante es la que te consigue enganchar.

Poco a poco dejas de luchar contra el juego y empiezas a bailar con él. Los cambios de vía salen de forma automática, los derrapes de manera natural y los combos empiezan a encadenarse sin saber muy bien cómo. Y es en ese momento cuando el juego brilla con luz propia.

Conclusión

Denshattack! no intenta competir con los grandes lanzamientos del año. Pero para mí y muchos otros, lo ha conseguido por méritos propios.

Análisis – Denshattack!

Lo consigue gracias a una jugabilidad sorprendentemente profunda, una personalidad visual arrolladora y un diseño que invita constantemente a volver a intentarlo para mejorar una puntuación, encontrar una ruta nueva o simplemente enlazar un combo más limpio que el anterior.

No es un juego perfecto. Su curva de aprendizaje puede echar atrás a más de un jugador novato. Pero también es uno de esos títulos que recompensan la paciencia con una sensación de progreso muy difícil de encontrar en propuestas más convencionales.

Después de varias horas jugando a esta maravilla, tengo la impresión de que Undercoders se lo ha pasado genial desarrollando esta pequeña locura sobre raíles. Y este juego destila ese buen rollo y diversión en cada una de sus curvas.

Este análisis se ha realizado en Xbox Series X gracias a una clave proporcionada por JF Games.

Análisis – Denshattack!

Plataforma de análisis: Xbox Series X Desarrolladora: Undercoders Lanzamiento: 15 de julio de 2026 Analizado por: CRISTIAN RODRÍGUEZ
Análisis
✅ Lo bueno:
  • Un sistema de movimiento profundo y tremendamente satisfactorio cuando hace "clic".
  • Dirección artística y banda sonora con muchísima personalidad.
  • Diseño arcade que invita constantemente a mejorar tiempos y puntuaciones.
❌ Lo malo:
  • La curva de aprendizaje puede resultar demasiado exigente al principio.

Recuerda que para estar al día puedes seguirnos en nuestras redes sociales como X (anteriormente Twitter) y ahora también en Instagram. Además, puedes añadirnos como fuente preferida en Google para que, cuando busques contenido, nosotros tengamos preferencia.

Botón de google: fuente preferida

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *