De la mano de Indigo Studios y Soedesco nos llega Dollhouse: behind the broken mirror, un juego de terror que llega a nuestras consolas y Steam a partir del 28 de marzo y que contará con formato físico. Te contamos sus virtudes y defectos en nuestro análisis, y te animamos a que consigas todos los logros y trofeos del juego con nuestra guía.
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Influencias de Dollhouse: behind the broken mirror
Lo primero que he de reconocer es que al empezar a jugar a este Dollhouse: behind the broken mirror me ha recordado, mucho, al Silent Hill 2 original, el que apareció en PlayStation 2 hace ya un montón de años. No sé si es intencionado o no pero por mecánica y estructura se asemeja mucho al que para mí sigue siendo el rey de los dramas psicológicos en los videojuegos de terror. Y no sé si es bueno o malo porque irremediablemente las comparaciones van a surgir, y porque hablamos de la denostada jugabilidad de antaño.
Dollhouse: Behind The Broken Mirror es un juego de aventuras de terror en primera persona publicado en España por Tesura Games, quien colabora con Soedesco en la edición física de los títulos de esta última. Cuenta con el motor gráfico omnipresente Unreal Engine y su narrativa se basa en el trauma infantil de millones de personas en todo el mundo: las muñecas que cobran vida. Si repasáramos la cinematografía de los siglos XX y XXI, entre payasos y muñecos asesinos podríamos encontrar unos cuantos ejemplos.

La intrahistoria de Dollhouse
Encarnamos a Eliza de Moor, una cantante antaño célebre pero ahora una mente rota y atrapada en el laberinto de sus propios recuerdos olvidados. Empezamos el juego asistiendo a su más reciente actuación en concierto donde, de forma repentina, sufre un desmayo y es trasladada a un centro psiquiátrico. El doctor Stern cree que Eliza está bloqueada por algún suceso trágico de su infancia y le propone una terapia experimental: revivir el pasado para romper sus miedos. ¿Quién es el doctor Stern? ¿Qué relación hay entre los de Moor y la construcción de muñecos con «alma»?
De esta prometedora manera comienza una aventura divida claramente en dos mecánicas diferentes: la exploración y resolución de puzles, y el combate. Hay tres zonas a visitar donde transcurre la acción de la aventura: el pueblo, el lago y la mansión de Moor. Bajo la premisa de que siempre es de noche y contaremos con poca luz, recorreremos en ese orden tres ambientes diferentes armados con una linterna y un revólver y algunos objetos esparcidos por el escenario necesarios para avanzar.

El pueblo de Ravenhill es el lugar desde donde se podrá acceder a la apartada mansión y es desde donde nos habituaremos a que las marionetas de madera cobren vida y tengamos que dispararlas para avanzar. A través de sus calles y campiña, tendremos que encontrar diversas pistas y documentos relativos a la historia. Es también el protagonista del primer gran puzle y quizás de la frustración del jugador.
El lago, a las afueras de Ravenhill y poblado de antiguas casitas sobre el agua, es la única vía de acceso a nuestro objetivo final. A campo abierto todo es más peligroso, ahora los enemigos son muñecas de cabeza grande y, para añadir mayor dificultad, caer al agua conlleva la muerte segura o quedar atrapado irremediablemente puesto que en Dollhouse: behind the broken mirror no se puede saltar, así que si pierdes el pie deberás recuperar una partida anterior.
Por último, visitaremos el interior de la mansión y un parque de atracciones. Es sin duda el escenario con mejor elaboración artística, tanta que me cuesta encontrar el encaje con las localizaciones anteriores. Con una cierta ambientación peliculera tétrica, interesantes notas de piano y donde la historia juega con el usuario a base de persecuciones con mayordomos de porcelana, encontrarás la respuesta a los viejos recuerdos que destapas rompiendo espejos y que ayudarán a esclarecer el sorprendente final.

Altos y bajos
Lo primero que hay que destacar de Dollhouse: behind the broken mirror es que es un juego corto. Cuando llegas a la mansión y empiezas a degustar su estética de casita de muñecas y su más que interesante planteamiento gráfico, el juego se acaba. Apenas 6 horas -dos por cada escenario- que se pueden alargar si, como es mi caso, te encallas en un puzle porque crees que te falta algo por hacer o visitar más atrás en vez de buscar la solución justo delante -y dicho sea de paso, leer bien los carteles-.

Gráficamente, me decanto por su diseño artístico por encima de lo puramente técnico. Dollhouse: behind the broken mirror está movido por el Unreal Engine y esto se traduce en lugares bien detallados a la par que vacíos y oscuros. Imagino que esa «paz» es premeditada para potenciar la tensión de los momentos en los que nos enfrentamos a las creaciones de la familia de Moor. Dicho sea de paso, nunca he sentido miedo, más bien curiosidad y rabia cuando he muerto en combate.
Precisamente ese gunplay es el aspecto más flojo del juego. La mayoría de los enemigos avanzan hacia ti de frente, en línea recta, sin tratar de ponerte las cosas difíciles. Si eres capaz de entrar en una casa las marionetas de Ravenhill se quedan en la puerta y reciben nuestro plomo sin inmutarse hasta caer -generalmente cuatro disparos con el Colt 45-, y si te enfrentas a las muñecas del lago desde un desnivel obtendrás una gran ventaja. Es una actitud cobarde por mi parte, lo sé, pero funciona, y eso me hace pensar que los combates en Dollhouse: behind the broken mirror no son sino una excusa, y si conseguiste el arma Harmonica, pan comido.
Además de una IA mejorable, he encontrado algunos errores molestos como quedarse atrapado en el escenario, perder de repente el audio o que desaparezcan los iconos que indican que puedes interactuar con algún elemento. Errores puntuales que espero arreglen con algún parche en cuanto salga oficialmente a la venta. La lógica de los puzles es también bastante mejorable, ¿no puedo tratar de introducir la combinación de un candado hasta que no he encontrado la solución? Entonces quizá nunca logre saber que ese candado se puede abrir.


Conclusiones
Acabo el juego con un sabor agridulce. Hay errores superables a base de parches, por desgracia esto es ya una tónica en la industria debido a fechas exigentes, tamaños de los equipos y compromisos con las editoras. Pero luego hay problemas estructurales de diseño que difícilmente van a tener solución. Se apuntan maneras pero se resuelve de una forma demasiado simple cuando el gunplay podría haber alargado el juego simplemente añadiendo variedad y mejorando la IA general.
Marionetas de madera, un colt 45… Eso me sugiere astillas, mutilaciones por arma de fuego, desmembramientos según la zona impactada… Pero no, 4 impactos incluso en las piernas y el muñeco se derrumbará siempre con la misma animación. Demasiado simple, sólo nos queda como aliciente avanzar en la historia a través de encontrar documentos que aporten pistas. Un juego teóricamente de miedo que ofrece demasiado poco para lo que podría haber dado de sí.
Este análisis se ha realizado en Xbox Series S gracias a una clave proporcionada por Tesura Games.
Análisis: Dollhouse: behind the broken mirror - ErreKGamer

✅ Lo Bueno: • Diseño artístico ❌ Lo Malo: • Gunplay • No da miedo • Corto
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