Análisis: It Takes Two

It Takes Two ha sido nominado al premio Game Of The Year (GOTY) y eso es motivo suficiente para que su análisis sea menester obligatorio. Pero eso no es todo, sino que también es candidato a ganar los premios a Mejor Dirección, Mejor Narrativa, Mejor Juego Familiar y Mejor Multijugador, lo que da la pauta de que claramente no es mera coincidencia su aparición entre los candidatos para convertirse en el mejor videojuego del 2021, un año que se ha visto vapuleado por un sinfín de retrasos, pero que ha tenido enormes joyas, como el juego que compete a este análisis.

Lo primero que hay que saber es que It Takes Two es una aventura enteramente cooperativa. Esta apuesta estuvo bajo el desarrollo de Hazelight Studios (los creadores de A Way Out), que mezcla elementos de comedia romántica y plataformas en 3D para darnos una historia conmovedora y una jugabilidad estupenda.

It Takes Two

Para ir calentando motores, puedo adelantarlos que si bien el director Josef Fares dijo, allá por febrero, que le daría mil dólares a todo aquel que se aburriese jugando It Takes Two, debo admitir que no veré un solo centavo porque cada segundo de esta obra de arte me ha parecido una maravilla de la cual es imposible aburrirse.

It Takes Two, como su nombre indica, requiere sí o sí de dos jugadores

It Takes Two

Lo más importante antes de empezar It Takes Two es saber que necesitamos sí o sí un acompañante en nuestra aventura. Este juego fue hecho exclusivamente para ser disfrutado en modo cooperativo, y de hecho es imposible iniciar el mismo si no disponemos de un segundo jugador.

Podemos jugar al mismo tanto en modo local como online, aunque esta última alternativa es un poco zaparrastrosa, porque hay una realidad: jugar con un desconocido puede tornarse engorroso, puede dificultar la coordinación y el hilo argumental no causará en nosotros el mismo impacto.

Ah, el argumento, la historia del juego. Hablaré de ella más adelante, pero es necesario ir narrando la misma, a grandes rasgos, para justificar por qué este juego únicamente puede ser jugado de a dos personas: la trama cuenta la historia de May y Cody, una pareja que ha perdido el encanto y la magia ante el desgaste de la rutina, y que, cansados de tantas peleas y discusiones, deciden explicarle a su hija que deben poner fin a la relación.

Claro, el problema es que su hija, Rose, es tan solo una niña, y no puede asimilar la situación sin sentir culpa y afligirse por el inminente divorcio de sus padres, por lo que le implora al «Libro del amor», sumergida en un sollozo, que por favor arregle esta situación. Y ahí es donde empieza la magia…

It Takes Two

Resulta que Cody y May, de golpe, se despiertan convertidos en muñecos de arcilla. Y estarán obligados a trabajar en conjunto para salir de ese enrollo. Y, como podrán imaginarse, un jugador usará a Cody, y el otro a May, en una pantalla partida de manera vertical.

Incluso si lo jugamos en línea, también tendremos la pantalla dividida en dos. Y aunque generalmente preferimos tener toda la pantalla unificada, en este caso se justifica tal mecánica: al estar partida la pantalla, podemos visualizar lo que está haciendo el otro jugador, y eso muchas veces nos facilita la resolución de determinados puzzles (que los hay, y muchos).

¿Con quién jugar It Takes Two? Bueno, no quiero influenciar a nadie, pero si bien tranquilamente puede ser disfrutado con un amigo o un conocido, jugarlo en pareja simplemente es superlativo, nos lleva a un nivel de conexión abismal que convertirá al goce de jugar videojuegos en algo mucho más profundo, algo que, honestamente, aún no sé cómo llamarlo.

Un universo en miniatura que destaca por su maximalismo

It Takes Two

Dado que nos convertimos en pequeños muñecos de arcilla, veremos el mundo desde otra óptica. La escala de tamaños fue alterada tal como estamos acostumbrados en nuestra perspectiva humana, y todo adquiere un tamaño imponente.

Desde esa idea, It Takes Two proporciona un apartado gráfico fenomenal, bellísimo y excéntrico. Este universo en miniatura nos ofrece un sinfín de detalles que es imposible que escapen a nuestra vista, lo que es acompañado por un diseño de niveles que convierte cada elemento habitualmente insulso en un paisaje admirable.

Pero su apartado gráfico no solo destaca por lo grandilocuente que resulta, sino que también lo hace porque se nota que hay un enorme trabajo detrás. Nada ha escapado a la perfección con la que claramente se ha intentado impregnar a este juego. Todos los objetos a nuestro entorno adquieren una vida única y se sincronizan con el escenario de una manera excepcional; cada movimiento se siente natural, con expresiones faciales y corporales bien delineadas; cada rayo de luz, cada sombra, cada reflejo, todo fue retratado con un amor y una eficacia que ya desde lo visual el juego causa un impacto enorme.

It Takes Two

Los escenarios son fantásticos. A un solemne apartado técnico había que darle un contexto en el cual desenvolverse, un lugar en el que explotar sus posibilidades. E It Takes Two no titubea a la hora de desplomar ingenio por todos lados, con niveles creados magistralmente y que adquieren una identidad sobresaliente. Como podrán imaginarse, seremos seres en miniatura deambulando por nuestra casa en busca de romper el hechizo. Y ahí es que sus desarrolladores han logrado crear un mundo maximalista, donde todo está retratado a la perfección, donde las posibilidades convergen en una infinidad de elementos en nuestro entorno que acompañan de manera exquisita la jugabilidad.

Libros, frascos, cajas, estantes, ramas, juguetes, muebles… todo se convierte en un elemento de plataformas. Han sabido crear un mundo espectacular, dividido en ocho niveles (aunque pueden parecer más, porque algunos son más largos y están conformados por distintos escenarios que hacen que, en nuestra cabeza, sintamos que hemos jugado diez u once niveles, uno mejor que el otro), en los cuales nuestros personajes deberán alcanzar diversos sitios, superar determinados desafíos y empezar a recomponer su caótica relación desde el trabajo en conjunto y la cooperación.

Cada nivel representa una habitación de la casa. El sótano, el cuarto de rose, el jardín, el enorme árbol en el exterior, y hasta el interior de una de esas esferas de nieve decorativas, un circo lleno de juegos, y el mismísimo espacio exterior, entre otros escenarios, porque donde hay magia al mejor estilo de Disney, no hay paredes a la hora de imaginar mundos.

Su historia en ningún momento pierde el hilo y sabe conmovernos

It Takes Two

La historia de It Takes Two, a riesgo de exagerar, es la comedia romántica definitiva en un videojuego. Tendemos a ver, tanto en películas como en juegos, que los intentos por recomponer relaciones afectivas rotas suele resultar forzado o acelerado por demás. Pero como si de un libro se tratase, aunque su final y su desenlace es bastante previsible, It Takes Two en ningún momento se apura, va dando pasos muy pequeños para hacernos sentir que de a poco el amor resurge en aquel matrimonio que parecía destinado al ocaso.

Porque sí, como bien mencioné anteriormente, It Takes Two es una historia de amor, una historia en que dos personas que alguna vez estuvieron enamoradas, se ven en un aprieto gracias al cual vuelven a conocerse. La magia inicia cuando nos convertimos en los muñequitos de arcilla que alguna vez había creado nuestra hija, y Hakim, el libro de autoayuda autoproclamado como gurú del amor con el que Rose quería «que volvamos a ser amigos», nos dice que tenemos que trabajar juntos y que él va a salvar nuestra relación.

It Takes Two

No es que nosotros le hagamos caso a Hakim, el cual es bastante odioso por cierto, ya que no coincidimos con su concepto de ayudar. No en ese momento. Lo cierto es que hacemos lo que nos dice por una cuestión de lógica y supervivencia: queremos deshacer ese hechizo a toda costa. Porque eso de convertirnos en muñecos de arcilla, que nuestra hija no nos pueda ver, que todo a nuestro alrededor sea enorme y peligroso, y que encima debamos compartirlo con una persona que ya no soportamos… pues bueno, resulta poco atractivo eso para nuestros protagonistas.

Pero paso a paso, la paz en la relación empieza a reestablecerse. Aunque inicialmente todo sigue siendo disputa y discusiones, poco a poco las mismas convergen en un armonioso intento de cooperación. May y Cody se ayudan mutuamente para superar los obstáculos en su camino, y cada lugar, cada sitio de una casa que también estaba algo abandonada (síntoma de una relación también descuidada) rememora viejos recuerdos de felicidad y proyecciones que alguna vez brillaron en una oleada de sueños.

Recomponer una relación rota nunca es fácil, e It Takes Two lo plasma muy bien gracias a una dirección y un guion sobresalientes. Reconstruir el amor nunca había sido tan divertido.

Una infinidad de mecánicas que rebosan creatividad

It Takes Two

It Takes Two no solo es una maravilla por su apartado gráfico y por su historia. Lo es, también, por su jugabilidad. Aunque en un principio pueda parecer fuera de época la pantalla separada en dos, termina convirtiéndose en el mejor juego cooperativo de la historia, por lo menos hasta la fecha. Y esto lo consigue gracias a lo bien implementada que está la necesidad de trabajar en equipo para progresar.

Desde el minuto uno, el juego nos hace coordinar con otro jugador para poder ir avanzando en nuestra aventura. Para eso, nos va enseñando paulatinamente sus mecánicas, las cuales pronto descubrimos que gozan de una total naturalidad y que son aptas para todo público. Sí, porque pese a que pueda llegar a tener su dificultad, It Takes Two no es un juego difícil, puede jugarlo todo el mundo, siempre y cuando prevalezca la concentración, la cooperación y un dejo de habilidad para superar algún que otro obstáculo que cada tanto representan los elementos de plataformas.

Lo más interesante de It Takes Two es que en ningún momento se torna monótono (y mucho menos frustrante) ya que se reinventa en cada escenario, cosa que no cualquier juego sabe hacer. Más allá de sus mecánicas básicas, como saltar, corren, hacer un culatazo o impulsarnos hacia adelante, a medida que vayamos visitando nuevos niveles adoptaremos nuevas mecánicas. Y eso no es todo, sino que May tendrá una habilidad y Cody otra. por ejemplo, uno tendrá martillo, y el otro clavos; uno modificará su tamaño, el otro caminará por las paredes; uno cantará, el otro arrojará cimbales; uno retrocederá el tiempo y el otro creará clones… y así puedo seguir todo el día.

Como pueden ver, sus desarrolladores han destilado imaginación por doquier. Cada escenario se siente tan auténtico y cada mecánica tan única (y a veces exageradamente loca, pero justificada en el contexto del juego y con una gracia natural dentro del nivel). Así es que nos pasaremos utilizando poderes algo disparatados pero… ¡todo se siente tan mágico que parece real!. Entonces nos parecerá natural que nos transformemos en magos, o que disparemos savia, o que carguemos imanes gigantes, porque este universo de fantasía hace que todo cobre sentido.

It Takes Two

Y los elementos de plataformas… ¡madre mía! No solo que los niveles ponen a prueba nuestra cooperación y coordinación de una manera fascinante, sino que durante el trayecto nos chocaremos con maravillosos elementos nuevos que hacen aún más increíble nuestra aventura. Es así como viajaremos en ranas-taxi, montaremos unas arañas gigantes de nuestro jardín, iremos a los cañonazos arriba de un barco pirata, nos deslizaremos por la nieve a toda velocidad, o escaparemos de topos gigantes.

También hay momentos en los que tendremos easter eggs a lo loco, guiños a otras sagas pero con un toque de creatividad que despertarán más de una sonrisa. Por eso nos maravillaremos cuando corramos a toda velocidad por una pista que nos trae a luz el circuito arcoíris de Mario Kart, o cuando combatamos contra plantas malignas en nuestro jardín y aflore en nosotros una coincidencia afable con Plants vs Zombies.

Y también hay momentos para romper con la monotonía (aunque debo decirlo, es uno de los juegos menos monótonos que he experimentado porque, como he mencionado anteriormente, está constantemente reinventándose y ofreciendo nuevas mecánicas y escenarios con un apartado superlativo).

Durante nuestra aventura nos toparemos con minijuegos en el que enfrentaremos a nuestro compi y competiremos para ver quién es el mejor de los dos. Es así como podemos jugar una especie de beisbol, carreras, ajedrez, el famoso juego de las silla, y un montón de minijuegos más, tantos que aún nos quedaron algunos por encontrar y que seguramente regresemos a nuestra aventura para completarlo al 100% y para competir porque, sí… hay un tablero de puntuación detrás de cada minijuego para ver quién es el mejor.

Tendremos de todo para hacer, en esta aventura que nos tomará unas 15 horas para superarla, una duración bastante considerable teniendo en cuenta que se trata de un jugador y que todo en ningún momento se torna repetitivo.

Conclusiones

It Takes Two

En conclusión, It Takes Two es, por lejos, el mejor multijugador cooperativo de la historia, al menos hasta la fecha. Que aparezca como candidato al GOTY no es mera casualidad, es más bien el resultado del trabajo, el esmero y la pasión que han sabido transmitir detrás de esta obra de arte.

Ideal para jugar en pareja, aunque igualmente disfrutable con un amigo, It Takes Two atrapa por lo sencilla y conmovedora que resulta su historia, sorprende por su apartado gráfico, despierta fascinación por sus mecánicas y nos tienta siempre a querer seguir jugando, porque consta de 15 horas de diversión inimaginable.

Hemos realizado este análisis en Xbox Series S.

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