Siempre es un gusto poder disfrutar de proyectos soulslike ya qué es uno de mis géneros favoritos y gracias a la creciente popularidad del género, hemos podido disfrutar de grandes éxitos más allá de los que nos ha entregado FromSoftware. En el caso de hoy, es el turno de una producción indie, que son los que siempre traen innovaciones y los que nos presentan las ideas más interesantes. En este análisis veremos si The Bearer and The Last Flame tiene la posibilidad de destacar dentro de un género tan estrictamente definido y con pautas tan marcadas.
The Bearer and The Last Flame está desarrollado por una única persona, Javier Castilla (fundador de DarkReaper Studio) quién ha realizado un trabajo impresionante que le ha llevado unos largos y duros cinco años. Este es un proyecto, sin duda, ambicioso para una sola persona pero el trabajo está muy bien logrado y el esfuerzo y la pasión se notan al probarlo. Esto siempre será un punto positivo, y aunque el juego tenga ciertos puntos negativos, es una alegría ver que proyectos cómo este salen adelante ya que son altamente disfrutables.
Contenido
Descubriendo el reino de hyperborea
El juego transcurre en Hyperborea, un mundo que ha sucumbido a la oscuridad. La mayoría de los humanos han desaparecido y todo el territorio está dominado por distintas criaturas y entidades que complicarán nuestro paso a lo largo de los cinco reinos que componen este mundo. Esta situación en la que nos sitúa The Bearer and The Last Flame sigue claramente el patrón de los juegos soulslike en los que los escenarios qué recorremos han vivido días mejores.
En el juego nos pondremos en la piel del portador de la última llama, la última esperanza para devolver la luz a este mundo y desterrar a las bestias de la oscuridad. Deberemos transportar la llama a lo largo de los cinco reinos de Hyperborea los cuales distan mucho entre ellos funcionando casi como biomas distintos dónde encontraremos nuevos enemigos y escenarios.

En los soulslike es costumbre que la historia esté contada de manera obtusa y a través de objetos, escenarios e incluso pequeños diálogos. Sin embargo, en este juego se opta por contar la historia de manera más directa con el objetivo de no tener que ver vídeos con el lore del mismo. La historia de The Bearer and The Last Flame es claramente de fantasía oscura y nos cuenta lo que pasó en tiempos anteriores para que todo acabase en el estado que nos lo encontramos. Este es un sutil cambio que puede hacer que este proyecto sea atractivo para un público más amplio.
El soulslike más clásico
En cuanto a la jugabilidad, The Bearer and The Last Flame, claramente toma sus influencias de los juegos más aclamados de FromSoftware. Sin embargo, este se parece mucho más a entregas clásicas como Demon’s Souls. Como ya tenemos por costumbre, el combate se basa en gestionar nuestra resistencia, atacar en el momento justo, curarnos en el momento justo y aprender los ataques de nuestros enemigos.
El combate ofrece un abanico bastante amplio de posibilidades, desde que elegimos a nuestro personaje al empezar la partida. Aquí, podremos elegir entre varios personajes con estadísticas y equipamiento distinto. Aún así, a lo largo de la partida vamos a encontrar distintas armas y equipamiento que nos ofrecen nuevas maneras de afrontar las dificultades. Podemos hacer uso no solo de espadas o escudos, sino de armas a distancia o magia además de la posibilidad de imbuir nuestras armas.

Aún contando con todos estos detalles, hay ciertos aspectos en los que se nota la faceta indie. Por ejemplo, los golpes no tienen el mismo feedback ni se sienten de la misma manera que en las obras que toma como referencia, además de que ciertas animaciones y ciertos mecanismos se ven más toscos. Sin embargo, no es nada que estropee la experiencia ya que el juego se disfruta igual y corre a 60 fps en una PS5 estándar.
Cómo en todo soulslike que se precie, la experiencia no se reduce únicamente al combate, la exploración juega un papel igual de importante. Esta tendencia no cambia en The Bearer and The Last Flame, que tiene unos mapas y niveles que retoman el diseño más pasillero de los soulslike más clásicos. Además, el diseño de niveles juega bastante a favor de la experiencia con, por ejemplo, numerosos atajos o recompensas ocultas.
Lo mejor de The Bearer and The last Flame
Visualmente el juego sigue con la estética marcada por las influencias que toma para todo lo demás. En The Bearer and The Last Flame exploraremos mazmorras profundas, castillos en ruinas y un apartado artístico que cumple con creces. Este juego no está a la par, en cuanto a aspectos técnicos, con los proyectos de los grandes estudios. Aún así consigue compensar con su apartado artístico que a parte de ser coherente, también apela a todos estos juegos en los que se inspira.
En cuanto a la banda sonora también se nota que existe un trabajo y una intención detrás de ella. Se nota que está creada con la intención de darle un tono épico a ciertos combates y sobre todo de acompañar al sentimiento de soledad y desasosiego característico de estos géneros. Aún así, no es un apartado que destaque mayoritariamente pero que si cumple a la perfección con su cometido.
Dónde The Bearer and The Last Flame consigue destacar es en su ambientación y su mundo. El reino de Hyperborea está formado por cinco reinos cada uno igual de interesante que el resto y con un imaginario único que hace que estos destaquen. El mundo y el contexto de fantasía oscura, a parte de ser extremadamente interesante, está muy bien conseguido y es todo un logro para un solo desarrollador. Se nota la intención y la pasión que hay detrás de The Bearer and The Last Flame y es lo que hace que su ambientación y su mundo funcionen.


Conclusiones
The Bearer and The Last Flame es un indie con una ambición gigantesca para un solo desarrollador. Se notan claramente las inspiraciones que toma en los soulslike más clásicos y busca capturar su esencia para darle una pequeña vuelta y hacer algo propio. Aunque en muchas situaciones no logre llegar al nivel de esas referencias que toma, es todo un logro que haya conseguido ofrecernos una experiencia soulslike completa y satisfactoria para cualquier fan del género. Con unas 20 horas de duración y con misiones secundarias además de un precio de 19,99€ es una opción perfecta para amantes del género.
Lo mejor del juego está en la exploración de los niveles, la atmósfera que consigue crear y su apartado artístico. Hyperborea consigue ser un escenario intrigante y lleno de secretos con una historia igual de interesante. También destaca el sistema de combate aunque no esté igual de pulido que los referentes. Además, se notan ciertas carencias propias de un desarrollo indie cómo algunas animaciones.
Con todo esto en cuenta, siempre es un gusto ver cómo un único desarrollador se atreve con un proyecto así de ambicioso. Más placentero es aún que llegue a nuestras manos y que podamos disfrutarlo. The Bearer and The Last Flame no es referente de los souls pero sí consigue recoger a la perfección la fórmula que hace este género tan popular.

Este análisis ha sido realizado en PS5 gracias a una clave proporcionada por MeriDiem Games.
Análisis – The Bearer and the Last Flame

- Exploración
- Diseño de niveles
- Apartado artístico
- Ambientación y escenarios
- Animaciones algo toscas
- Poco feedback en el combate




