Hay un tipo de videojuegos que se inserta en un género para romper las espectativas y mostrar algo que no suele ser mostrado con dicho género. Bloodletter es uno de ellos. Podríamos hablar de Mother, que cogía el JRPG para contarnos una historia alejada de los mundos fantásticos a los que el género nos tiene acostumbrados, o el próximo Grave Seasons que mezclará la gestión de granjas y simulación de vida con un la investigación de un asesino en serie paranormal.
Este título es el primero de Aldamami Games, que ha decidido debutar por todo lo alto haciendo alarde de creatividad y buen gusto artístico.
En Bloodletter es un simulador donde somos el barbero cirujano de un pueblo medieval. Si sabéis un poco de historia y/o literatura sabréis que los barberos se encargaban no solo de cortar el pelo, sino también de sacar muelas y ejercer un poco como médico de guardia para problemas básicos. Así que sí, en este título tendremos que velar por la salud física y espiritual de un pueblecito.
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El arte medieval más colorido y deformado está en Bloodletter
A nivel artístico este título me fascina. No solo utiliza las figuras como un Caravaggio haciendo El Jardín de las Delicias, sino que el uso de colores tan estridentes queda extrañamente bien y recuerda a esos colores que a veces se mencionan cuando hablamos de la Edad Media y cómo realmente no era tan oscura. Quizá este tipo de estridentismo tenebroso y disonante sea más veraz que la suciedad que solemos disfrutar (porque sí, la disfrutamos) en aquellos títulos que abrazan más el Grim Dark.

En lo musical y sonoro tenemos un título redondo. Más de una vez me he visto pasando el ratón por según qué lugares para poder oír de nuevo lo bien hecho que está el diseño sonoro, y la banda sonora acompaña a la perfección el modo de juego.
Un Deckbuilder de gestión de recursos lovecraftiano
Tal y como has leído, Bloodletter es un deckbuilder roguelike de gestión de recursos con tintes de horror cósmico. Vamos por partes: Como barbero tienes que mantener la salud y la pureza de tus ciudadanos (aunque también hacer que confíen en ti y quitarles enfermedades), pero cada noche una entidad cósmica merma el la salud, la pureza y a veces hace desconfiar y tener enfermedades a tus ciudadanos.

Por la mañana estos acudirán a ti en busca de soluciones. De tu baraja extraerás una mano y podrás dedicar tres cartas a cada ciudadano, a menos que desconfíe de ti, que entonces solo podrás dedicarle dos. Tendrás que mantener alta su pureza y su salud para evitar que mueran, así como llevar la pureza total de tu pueblo a un número completo para conseguir punzar uno de los hemolitos. Si consigues derrotar a la entidad, conseguirás un hemolito fuera de la partida para desbloquear a otra entidad u otro modo de dificultad.
Estas entidades tienen comportamientos distintos. Al principio empezarás con la Tutora y pronto podrás enfrentarte a la Corruptora, que tiene cuatro hemolitos y es mucho más complicada.

El progreso de Bloodletter está en estos hemolitos que te permiten desbloquear nuevas entidades y dificultades. Estas vienen acompañadas de nuevas cartas que complicarán tu estrategia y a la vez servirán para poder enfrentar mejor a dichos entes.
El diseño narrativo de Bloodletter
El diseño narrativo de Bloodletter está en pequeños detalles que son la guinda del pastel de Bloodletter. El sonido, al atardecer, como si llamaras a la puerta de un vecino para recibir su mejora, la pequeña descripción de aquello que hace la entidad e incluso el arte que acompaña a cada carta, así como el hecho de tener que tocar la campanita para llamar a un nuevo cliente. Todo suma en la experiencia.

Eso sí, a veces la traducción falla un poco. La primera vez que vi la cinemática introductoria no había subtítulos, y algunas cartas me aparecen en inglés. Esto no deja de ser un pequeño fallito que, seguro, será solucionado dentro de poco.
Este análisis se ha realizado en PC gracias a una clave proporcionada por Stash by iCO




