Análisis: Elliot

En el análisis de Spirit of the North, comentábamos que los videojuegos indies se estaban convirtiendo en un referente del sector y se están llegando a crear grandes videojuegos, pese al gran esfuerzo que esto conlleva. Y es que, crear un juego desde cero, sin apenas ayuda y con las “pocas” herramientas que podemos tener es doblemente complicado y esto le ocurre a multitud de pequeñas desarrolladoras y/o estudios que han querido dar el paso. En este caso hacemos referencia a Plan and Game Studio, un pequeño estudio situado en Mallorca y que tras varios años trabajando en ello, por fin han podido dar luz verde y lograr lanzar su primer videojuego: Elliot.



Nos encontramos en un profundo sueño cuando de repente nos despertamos y comenzamos a sentir que algo empieza a suceder, nuestro mundo está siendo alterado y nuestros compañeros, los Momba, comienzan a desaparecer. En este misterioso mundo tan colorido, nos encontraremos a nuestro protagonista, Elliot, una bolita azul muy adorable, el cual también es un Momba y un ser musical, salvaje y libre que vive en la naturaleza junto con su compañero Manuel. Ambos comenzarán a investigar e intentar salvar su mundo de cualquier mal que pueda acabar con él.



Elliot es un videojuego de plataforma en 2D inspirado en los clásicos de los 16 bits, pero conservando un toque hardcore y convirtiéndose en un reto. Puede que su apariencia te engañe, y seguramente sea así, esta bolita azul tan bonita y que comenzará a cantarte cuando estés inactivo, puede que termine por no caerte tan bien cuando lleves bastantes intentos en un nivel y no salte cuando tenga que saltar. La jugabilidad que proporciona es sencilla, tres serán los controles básicos, correr, saltar y usar una única habilidad llamada “DASH”, sabiendo todo esto, no necesitaremos nada más, bueno sí, paciencia.



El videojuego se divide en más de 60 niveles divididos en 11 episodios, suelen ser bastante cortos en su desarrollo, pero largos para lograr conseguir completarlos. La misión es fácil, llegar al final del nivel, saltar hacia una bolita y darlo por finalizado (nos saldrá un resumen donde nos muestre el tiempo realizado, muertes…etc.). Suena fácil, pero no lo es del todo, lo que más repetiremos será morir, reaparecer y volver a morir conforme la complejidad del nivel, así hasta que este sea totalmente familiar, pero estamos seguros que lo lograrás acabar.



A lo largo de cada nivel, tendremos unos coleccionables que se muestran en la esquina superior derecha con la apariencia de unas notas musicales. Están colocados de manera muy estratégica, pero es divertido llegar a conseguirlos y satisfactorio el que nos muestre que hemos podido alcanzar todos. Una vez que hayamos atrapado todas las notas musicales, nos permitirá descubrir parte de la historia que envuelve el mundo de Elliot y de esta manera comprender mejor a nuestros protagonistas. Además, si el videojuego te ha parecido poco también trae consigo logros bastante curiosos, suerte.



Nuestro enfrentamiento con el enemigo no será para nada complejo como puede llegar a ser saltar por encima de unos pinchos. Los combates se ajustarán a la misma simplicidad que nuestros controles, pudiendo acabar con el enemigo usando únicamente nuestra habilidad conocida como “DASH”. Los enemigos que nos podemos encontrar serán variados y sobre todo ajustados al mapeado que estemos, como serán las ranas, flores que escupen, pinchos que se mueven, entre otros. Aun así, como ya comentábamos, lo verdaderamente complicado será el esquivar y salvarnos con lo que puede mostrarnos cada nivel: plataformas que desaparecen y no vuelven a aparecer, pinchos colocados estratégicamente o trampas que pueden llegar a caer del cielo.



En el aspecto gráfico, el mundo de Elliot the Momba se ha inspirado en esa cuarta generación de la historia de videojuegos donde nos trajo grandes maravillas que sin duda marcaron este sector. En este caso nos encontramos ante un videojuego totalmente sólido, con un diseño muy bien definido, grandes detalles y perfectas animaciones. Podremos disfrutar en cada mapeado adentrándonos en unas ambientaciones muy diferentes y variadas, como son los bosques, lugares fríos o cuevas, y cada uno mostrarán sus propias características tanto en gráficos como en jugabilidad.



 Al igual que han sido muy impecables en su diseño gráfico y en su estilo artístico, también se puede apreciar un gran trabajo en su banda sonora. Desde el comienzo del videojuego ya podemos notar que su música hará muy especial el mundo de Momba, pero una vez nos ponemos en manos de Elliot, se confirma al 100%. Tiene canciones variadas que irán cambiando conforme el nivel y/o capítulo en el que estemos, además que gracias a ello nos ayudará a que esa frustración y estrés que nos origina el no pasarnos el juego, sea mucho más llevadero.



Como conclusión tengo que comentar que todo esfuerzo tiene su recompensa, y estoy segura que este videojuego va a llegar muy lejos. Aparentemente puede parecer una plataforma más, pero no, tiene unos detalles, una melodía y unas características que lo convierten en algo único. Personalmente tengo que dar la enhorabuena al pequeño equipo que hay detrás y confesar que descubrir este videojuego ha sido genial y espero que para un futuro se pueda adaptar para otras plataformas. Elliot se convierte en un plataformeo de morir y morir y sin duda un reto, pero merece la pena probarlo porque disfrutareis de la experiencia, eso sí, suerte si pretendéis pasaros el juego sin morir (ya que existe ese logro). Así que ya sabéis, si os gusta este género, no dudéis en adquirirlo y guardarlo en vuestra biblioteca de Steam.

VALORACIÓN FINAL

Nos adentramos en el mundo de Momba junto con sus protagonistas Elliot y Manuel. Una plataforma llena de colorido, melodía y diversión, pero no te engañes, este videojuego es un gran reto. Pruébalo.

8

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